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“El país desarrollado no es aquél donde el pobre tiene auto, es aquél donde el rico usa el transporte público”

ISABEL MATAS
30 enero, 2015

Por Isabel Matas, arquitecta PUC y Máster en Diseño Urbano UPC. Profesora titular y coordinadora del área urbana de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor. Ha realizado estudios y proyectos urbanos para organismos públicos y privados en Barcelona y Santiago.

 

Hace algunos días la comisión asesora presidencial pro movilidad urbana, más conocida como comisión “anti tacos”, entregó a la presidenta un informe en que se establecen siete medidas que buscan mitigar los problemas de la movilidad en las ciudades chilenas. En dicho informe, se establece que los problemas de congestión vehicular son la manifestación extrema de los problemas de movilidad urbana, y las medidas propuestas como solución van en la línea de incentivar el uso del transporte público y desincentivar el uso del transporte privado.

 

Sin embargo, en las últimas dos décadas el Estado claramente ha privilegiado, a lo menos en Santiago, invertir en infraestructura para el transporte privado. Se crearon y ensancharon calles para automóviles, y aparecieron las autopistas urbanas concesionadas como solución para moverse de forma más expedita, en auto por la ciudad.

 

He ahí la importancia del documento, que busca establecer un cambio en las prioridades efectivas de inversión estatal en cuanto a transporte y movilidad en la ciudad. Es crucial que no se quede solamente en un manifiesto de buenas intenciones y que sea un paso efectivo para re direccionar las políticas públicas hacia la creación de una Política Nacional de Movilidad Urbana que establezca una visión clara sobre como el Estado quiere abordar la temática; y, de acuerdo a eso, cuáles serán las medidas de corto, mediano y largo plazo para avanzar hacia esa visión.

 

La muy utilizada frase que establece que “el país desarrollado no es aquél donde el pobre tiene auto, es aquél donde el rico usa el transporte público”, se condice si vemos donde han ido a parar la mayor parte de los esfuerzos y los recursos estatales desde la década de los noventa. Si la visión de país, o al menos la visión del gran Santiago como unidad territorial, apunta en esa dirección, es evidente que el Estado tiene que empezar a invertir fuertemente en mejorar el sistema de transporte público de la capital. Y que quede claro que eso no significa subsidiar el Transantiago! Invertir en la mejora del transporte público requiere como primera medida, pensar en la movilidad urbana como un aspecto clave en la calidad de vida de las personas. La ciudad colapsa y los santiaguinos bajamos los niveles de calidad de vida, que pasa necesariamente por como nos movemos, como vivimos la ciudad y cuanto tiempo usamos en desplazarnos a nuestros hogares.

 

Una vez entendido eso, se requiere de una autoridad a nivel de ciudad, o al menos una integración de los ministerios respectivos, que vea la movilidad urbana como una estrategia directa para generar integración social en una ciudad tan extensa como Santiago.

 

Primero, para avanzar, es fundamental entregar a la ciudadanía alternativas atractivas de transporte público. Moverse en transporte público debe ser rápido, seguro y cómodo. Es un proceso que requiere tiempo y mucha inversión Estatal, y sobre todo requiere de una visión clara sobre desde donde se parte y hacia donde se quiere ir, de manera que los recursos sean usados de forma eficiente y en la dirección correcta. Ampliar la red de metro como eje estructurante del transporte público, introducir estacionamientos subterráneos masivos y económicos en estaciones terminales de metro que propicien el cambio de modo de transporte sin generar externalidades negativas en el entorno, diversificar los modos de transporte público ampliando las opciones para distintos tipos de usuarios y de viajes, entender el transporte público como una red intermodal que debe ser diversa y contemplar metro, buses, tranvías, teleféricos y taxis colectivos como medios de transporte público válidos y complementarios, son solo algunas de las medidas que deben priorizarse.

 

Una vez hecho eso, ya no será necesaria la etapa de desincentivar directamente el uso del automóvil, ya que será más caro, más lento, más incómodo y, en definitiva, menos atractivo que el transporte público.

Categoría: Columnas
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Comentarios

3 respuestas a ““El país desarrollado no es aquél donde el pobre tiene auto, es aquél donde el rico usa el transporte público””

  1. jorge vargas dice:

    SIMPLE Y CONCRETO ………………………. MUY BIEN LA PROFE ………… ( ENTRE PARÉNTESIS GUAPÍSIMA )

  2. Juan dice:

    La inversión pública nunca ha tenido como objetivo ofrecer un transporte público de calidad a la ciudadanía. Solo se ha limitado a concesionar a privados las líneas de microbuses pensando en hacer siempre un gran negocio.
    Desde tiempos del gobierno de Eduardo Frei Montalva con la concesión de buses Pegaso, hasta el día de hoy en que Redbus (José Yuraseck) cambió de dueño la historia ha sido la misma.
    O sea para hacer el cuento corto: “Chile nunca será un país desarrollado”, lo impedirán los mismos empresarios banqueros, financistas, especuladores e inescropulosos, millonarios y abusadores de la gente pobre de siempre.
    Que la UDI y RN hablen de Cuba y Venezuela, no es más que la expresión de su temor de que “tanto vaya el cántaro al agua que al final se rompa”, debido a su enorme ceguera política respecto de que “nunca sea el momento” de llevar a cabo políticas públicas en beneficio de la población, y no solo de ellos mismos.
    Cuando se caiga del todo el “sistema de libre mercado concentrado y diseñado en su favor que ya se está desmoronando, vendrán las lamentaciones y las añoranzas de los buenos tiempos de libertad que vivieron, abusando de los que “tienen que aceptar su realidad no más”. ¿No es cierto Sergio Melnick?…..

    • Miguel Mellado dice:

      Juan, debieras de analizar tu respuesta, según yo, sesgada por tu adicción a la izquierda, Has un recuento, quien fue el propulsor del trans santiago? quien dio la amplios poderes en los contratos? Seguramente lo hizo RN junto a la UDi. Por favor. En alguna parte de tu discurso me perdí con la realidad.
      En la medida que quienes nos gobiernen tengan conocimiento de las materias que competen a sus ministerios y además que hayan sido probados con éxito en el área en el cual se han especializado y actúen en forma diligente en sus cargos, podremos salir del sub desarrollo, pero al paso que vamos, en donde la tónica de este gobierno ha sido la improvisación sistemática con sus reformas; difícilmente podremos aspirar a que las personas opten como medio de transporte el sistema público.

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“El país desarrollado no es aquél donde el pobre tiene auto, es aquél donde el rico usa el transporte público”

Por Isabel Matas, arquitecta PUC y Máster en Diseño Urbano UPC. Profesora titular y coordinadora del área urbana de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor. Ha realizado estudios y proyectos urbanos para organismos públicos y privados en Barcelona y Santiago.

 

Hace algunos días la comisión asesora presidencial pro movilidad urbana, más conocida como comisión “anti tacos”, entregó a la presidenta un informe en que se establecen siete medidas que buscan mitigar los problemas de la movilidad en las ciudades chilenas. En dicho informe, se establece que los problemas de congestión vehicular son la manifestación extrema de los problemas de movilidad urbana, y las medidas propuestas como solución van en la línea de incentivar el uso del transporte público y desincentivar el uso del transporte privado.

 

Sin embargo, en las últimas dos décadas el Estado claramente ha privilegiado, a lo menos en Santiago, invertir en infraestructura para el transporte privado. Se crearon y ensancharon calles para automóviles, y aparecieron las autopistas urbanas concesionadas como solución para moverse de forma más expedita, en auto por la ciudad.

 

He ahí la importancia del documento, que busca establecer un cambio en las prioridades efectivas de inversión estatal en cuanto a transporte y movilidad en la ciudad. Es crucial que no se quede solamente en un manifiesto de buenas intenciones y que sea un paso efectivo para re direccionar las políticas públicas hacia la creación de una Política Nacional de Movilidad Urbana que establezca una visión clara sobre como el Estado quiere abordar la temática; y, de acuerdo a eso, cuáles serán las medidas de corto, mediano y largo plazo para avanzar hacia esa visión.

 

La muy utilizada frase que establece que “el país desarrollado no es aquél donde el pobre tiene auto, es aquél donde el rico usa el transporte público”, se condice si vemos donde han ido a parar la mayor parte de los esfuerzos y los recursos estatales desde la década de los noventa. Si la visión de país, o al menos la visión del gran Santiago como unidad territorial, apunta en esa dirección, es evidente que el Estado tiene que empezar a invertir fuertemente en mejorar el sistema de transporte público de la capital. Y que quede claro que eso no significa subsidiar el Transantiago! Invertir en la mejora del transporte público requiere como primera medida, pensar en la movilidad urbana como un aspecto clave en la calidad de vida de las personas. La ciudad colapsa y los santiaguinos bajamos los niveles de calidad de vida, que pasa necesariamente por como nos movemos, como vivimos la ciudad y cuanto tiempo usamos en desplazarnos a nuestros hogares.

 

Una vez entendido eso, se requiere de una autoridad a nivel de ciudad, o al menos una integración de los ministerios respectivos, que vea la movilidad urbana como una estrategia directa para generar integración social en una ciudad tan extensa como Santiago.

 

Primero, para avanzar, es fundamental entregar a la ciudadanía alternativas atractivas de transporte público. Moverse en transporte público debe ser rápido, seguro y cómodo. Es un proceso que requiere tiempo y mucha inversión Estatal, y sobre todo requiere de una visión clara sobre desde donde se parte y hacia donde se quiere ir, de manera que los recursos sean usados de forma eficiente y en la dirección correcta. Ampliar la red de metro como eje estructurante del transporte público, introducir estacionamientos subterráneos masivos y económicos en estaciones terminales de metro que propicien el cambio de modo de transporte sin generar externalidades negativas en el entorno, diversificar los modos de transporte público ampliando las opciones para distintos tipos de usuarios y de viajes, entender el transporte público como una red intermodal que debe ser diversa y contemplar metro, buses, tranvías, teleféricos y taxis colectivos como medios de transporte público válidos y complementarios, son solo algunas de las medidas que deben priorizarse.

 

Una vez hecho eso, ya no será necesaria la etapa de desincentivar directamente el uso del automóvil, ya que será más caro, más lento, más incómodo y, en definitiva, menos atractivo que el transporte público.