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Con Cecilia Pérez y Gonzalo De La Carrera

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“Realismo sin consenso”

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31 julio, 2015

Por Germán Silva Cuadra, Director del Centro de Estudios y Análisis de la Comunicación Estratégica (CEACE), Universidad Mayor. 

La ansiedad y nerviosismo debe ir en aumento en la Nueva Mayoría y en el marco de este panorama, el 3 de agosto se realizará un inédito “cónclave”, el que, a simple vista, podría agudizar más que mejorar los problemas en el conglomerado de Gobierno. Durante los días previos, varios dirigentes han mostrado públicamente sus diferencias interpretativas del slogan “realismo sin renuncia”. De hecho, el PC, sin duda el más disciplinado hasta ahora en la Nueva Mayoría, anunció que de no cumplirse el programa de Gobierno veían compleja su continuidad en el pacto político.

No hay duda que aquí se necesitaba hacer un punto de inflexión, inaugurar una nueva etapa, y ese, nos imaginamos, fue el objetivo del lanzamiento de “Todos x Chile”.  Al margen de los errores no forzados que se cometieron ese día, que incluso desató la renuncia del subdirector de la SECOM por desconocer la actividad o la polémica por la contratación de una agencia externa que utilizó una frase ya usada en otras campañas incluida la Teletón, el problema principal es que este simbólico evento careció de contenido y definiciones que ayudaran a disminuir la incertidumbre y desconfianza reinante, y que permitiera decodificar a las personas a qué se les estaba invitando. De paso, esto ha provocado un desgarramiento interno en la NM.  Lamentablemente, el Ejecutivo desaprovechó la oportunidad de hacer un cambio de estilo y explicitar con claridad el rumbo que quería tomar. ¿Qué ha ocurrido en estas semanas? Ha aumentado la incertidumbre, se ha permitido la especulación e incluso se ha agregado  una cuota de confusión importante. El ejemplo más claro, el repentino anuncio de la Ministra de Salud –a través de una entrevista a un medio- del envió de un proyecto de ley, en el mes de septiembre, para reformar el Sistema de Salud e Isapres. Además de ser un proyecto que no estaba en la agenda, coincidiría su discusión con el anuncio del Proceso Constituyente, comprometido para el mismo mes. 

Lo de fondo, en buen chileno, es que el Gobierno puso la carreta delante de los bueyes, es decir, debió haber partido por el Cónclave con el objetivo de buscar consensos, despejar dudas, sumar energías, dar garantías a sus partidarios y transformar eso en una propuesta clara que contribuyera a cambiar el deteriorado clima político del país. Ese era el momento de culminar con una buena puesta en escena comunicacional.

Creo que la ansiedad le ganó al Gobierno, de lo contrario, debió haber esperado para hacer un lanzamiento sólido de contenido y fondo. Una vez más se comprueba que las comunicaciones, los slogans y el relato deben estar fundados en una estrategia sólida y consistente, de lo contrario son esfuerzos y recursos perdidos.

 

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Categoría: Columnas
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“Realismo sin consenso”

Por Germán Silva Cuadra, Director del Centro de Estudios y Análisis de la Comunicación Estratégica (CEACE), Universidad Mayor. 

La ansiedad y nerviosismo debe ir en aumento en la Nueva Mayoría y en el marco de este panorama, el 3 de agosto se realizará un inédito “cónclave”, el que, a simple vista, podría agudizar más que mejorar los problemas en el conglomerado de Gobierno. Durante los días previos, varios dirigentes han mostrado públicamente sus diferencias interpretativas del slogan “realismo sin renuncia”. De hecho, el PC, sin duda el más disciplinado hasta ahora en la Nueva Mayoría, anunció que de no cumplirse el programa de Gobierno veían compleja su continuidad en el pacto político.

No hay duda que aquí se necesitaba hacer un punto de inflexión, inaugurar una nueva etapa, y ese, nos imaginamos, fue el objetivo del lanzamiento de “Todos x Chile”.  Al margen de los errores no forzados que se cometieron ese día, que incluso desató la renuncia del subdirector de la SECOM por desconocer la actividad o la polémica por la contratación de una agencia externa que utilizó una frase ya usada en otras campañas incluida la Teletón, el problema principal es que este simbólico evento careció de contenido y definiciones que ayudaran a disminuir la incertidumbre y desconfianza reinante, y que permitiera decodificar a las personas a qué se les estaba invitando. De paso, esto ha provocado un desgarramiento interno en la NM.  Lamentablemente, el Ejecutivo desaprovechó la oportunidad de hacer un cambio de estilo y explicitar con claridad el rumbo que quería tomar. ¿Qué ha ocurrido en estas semanas? Ha aumentado la incertidumbre, se ha permitido la especulación e incluso se ha agregado  una cuota de confusión importante. El ejemplo más claro, el repentino anuncio de la Ministra de Salud –a través de una entrevista a un medio- del envió de un proyecto de ley, en el mes de septiembre, para reformar el Sistema de Salud e Isapres. Además de ser un proyecto que no estaba en la agenda, coincidiría su discusión con el anuncio del Proceso Constituyente, comprometido para el mismo mes. 

Lo de fondo, en buen chileno, es que el Gobierno puso la carreta delante de los bueyes, es decir, debió haber partido por el Cónclave con el objetivo de buscar consensos, despejar dudas, sumar energías, dar garantías a sus partidarios y transformar eso en una propuesta clara que contribuyera a cambiar el deteriorado clima político del país. Ese era el momento de culminar con una buena puesta en escena comunicacional.

Creo que la ansiedad le ganó al Gobierno, de lo contrario, debió haber esperado para hacer un lanzamiento sólido de contenido y fondo. Una vez más se comprueba que las comunicaciones, los slogans y el relato deben estar fundados en una estrategia sólida y consistente, de lo contrario son esfuerzos y recursos perdidos.