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La Tradición del Te Deum

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17 septiembre, 2015

Por Francisco José Contardo Morandé

La celebración del Te Deum tiene sus orígenes en el siglo IV y es un Canto de Acción de Gracias a Dios y de profesión de fe. Las palabras Te Deum significan “A ti, oh Dios” y, en nuestro país, en esta ceremonia la Iglesia de agradece y pide a Dios por la patria, en presencia de las más altas autoridades del Estado.

En Chile, esta celebración se remonta a 1811 en la Patria Vieja, cuando José Miguel Carrera pidió a la autoridad eclesiástica de la época que celebrara una Acción de Gracias para conmemorar el primer aniversario de la Junta Nacional de Gobierno. Ya obtenida la Independencia definitiva, desde 1818 se celebra el Te Deum cada 18 de septiembre. 

En 1925, año en que se separó constitucionalmente la Iglesia del Estado, y el mismo 18 septiembre en que entraba en vigor el nuevo texto constitucional, el Te Deum fue celebrado de la misma manera que lo había sido con anterioridad, en presencia de las máximas autoridades del país. Y es que el Tedeum simboliza el compromiso de las distintas confesiones religiosas con el bienestar de la Patria.

Especialmente desde 1971, cuando el Te Deum comienza a ser de carácter ecuménico. Ese año, el entonces Arzobispo de Santiago, el Cardenal Raúl Silva Henríquez, invitó a obispos y pastores de otras iglesias cristianas a participar con sus oraciones en esta ceremonia. Por esta razón, el Te Deum cuenta desde entonces con la participación de representantes de las iglesias Ortodoxa, Luterana, Anglicana, Metodista Pentecostal y Evangélica, entre otras. También adhieren representantes de las comunidades judía y musulmana. 

La tradición del Te Deum se ha mantenido ininterrumpida, incluso en medio de difíciles crisis históricas. Por ello, la importancia de defenderla y de darle la importancia y realce debido, por sobre las diferencias coyunturales que pueda tener la autoridad política respecto de la autoridad religiosa que convoca.

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Categoría: Columnas
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La Tradición del Te Deum

Por Francisco José Contardo Morandé

La celebración del Te Deum tiene sus orígenes en el siglo IV y es un Canto de Acción de Gracias a Dios y de profesión de fe. Las palabras Te Deum significan “A ti, oh Dios” y, en nuestro país, en esta ceremonia la Iglesia de agradece y pide a Dios por la patria, en presencia de las más altas autoridades del Estado.

En Chile, esta celebración se remonta a 1811 en la Patria Vieja, cuando José Miguel Carrera pidió a la autoridad eclesiástica de la época que celebrara una Acción de Gracias para conmemorar el primer aniversario de la Junta Nacional de Gobierno. Ya obtenida la Independencia definitiva, desde 1818 se celebra el Te Deum cada 18 de septiembre. 

En 1925, año en que se separó constitucionalmente la Iglesia del Estado, y el mismo 18 septiembre en que entraba en vigor el nuevo texto constitucional, el Te Deum fue celebrado de la misma manera que lo había sido con anterioridad, en presencia de las máximas autoridades del país. Y es que el Tedeum simboliza el compromiso de las distintas confesiones religiosas con el bienestar de la Patria.

Especialmente desde 1971, cuando el Te Deum comienza a ser de carácter ecuménico. Ese año, el entonces Arzobispo de Santiago, el Cardenal Raúl Silva Henríquez, invitó a obispos y pastores de otras iglesias cristianas a participar con sus oraciones en esta ceremonia. Por esta razón, el Te Deum cuenta desde entonces con la participación de representantes de las iglesias Ortodoxa, Luterana, Anglicana, Metodista Pentecostal y Evangélica, entre otras. También adhieren representantes de las comunidades judía y musulmana. 

La tradición del Te Deum se ha mantenido ininterrumpida, incluso en medio de difíciles crisis históricas. Por ello, la importancia de defenderla y de darle la importancia y realce debido, por sobre las diferencias coyunturales que pueda tener la autoridad política respecto de la autoridad religiosa que convoca.