Internacional 05 de Diciembre 2017

Tatuaje de un paciente provocó dilema ético en su equipo médico tratante

Por María Eugenia Noriega

Los médicos del Hospital Jackson Memorial no esperaban encontrarse con un dilema ético cuando atendieron a un hombre diabético de 70 años, quien llegó inconsciente y con altos noveles de alcohol en la sangre.

El paciente tenía las palabras “no me resuciten” tatuadas, firmado junto con su nombre, lo que mostraba que se oponía a una reanimación, ya que el escrito es inseparable de la persona, a diferencia del papel que usualmente se firma (DNR)

Un estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine explicó el conflicto moral que vivieron los médicos de emergencia, quienes no esperaban recibir un paciente moribundo sin identificación ni familia, y con una orden clara de no reanimarlo tatuada en su pecho.

“El DNR del tatuaje del paciente provocó más confusión que claridad, dada las preocupaciones sobre su validez jurídica y las creencias, probablemente infundadas, de que los tatuajes pueden representar recordatorios permanentes de decisiones tomadas por una persona en condiciones de las que después se arrepiente”, señaló la revista.

Si bien decidieron ignorar el tatuaje y tratar el paciente con antibióticos y otros fármacos para salvarle la vida, finalmente llamaron a los asesores de ética del hospital, los que estuvieron a favor de respetar el tatuaje. El equipo médico decidió dejarlo morir, como era su voluntad.