aguas residualesEl análisis propone la construcción de tres plantas de tratamiento en las zonas de mayor riesgo hídrico de la V Región: Petorca, Quillota y Casablanca.

Si se reutilizara la totalidad de las aguas residuales que se arrojan al mar de la V Región, sometiéndolas antes a tratamientos de limpieza, se lograría abastecer al menos un tercio de la necesidad hídrica de sus principales sectores productivos: agricultura, industria y minería. Así lo concluye el estudio “Reúso de Aguas Residuales”, realizado por Fundación Chile (FCh).

De acuerdo al diagnóstico, esta zona es una de las más golpeadas por la sequía que afecta al país desde hace siete años -y que ha generado unos US$ 620 millones en pérdidas económicas-, en especial, a las provincias de Petorca, Quillota y Valparaíso, que son las que más consumen agua. De ahí, la importancia de generar insumos, herramientas y metodologías para iniciar la construcción de una política nacional en la materia.

“No había un análisis que definiera costos, tecnologías y las zonas potenciales hacia donde dirigir estas aguas. El reúso es una solución factible porque los costos son más bajos comparados con otras alternativas. Actores del Estado, quienes han participado en el proyecto, están mirando esta opción, dentro de un conjunto de acciones frente a la sequía”, señala Ulrike Broschek, subgerente de Sustentabilidad de FCh.

Los resultados arrojaron que implementar la reutilización de aguas residuales que llegan al mar vía emisarios submarinos (tuberías) aumentaría el Producto Interno Bruto (PIB) de la Región de Valparaíso hasta 13% y generaría cerca de 83 mil empleos, debido al desarrollo de bienes en los rubros económicos predominantes.

El estudio revela, por ejemplo, que el caudal descargado en esta zona (2,6 m³/s) alcanza para plantar cerca de 27.300 hectáreas de uva de mesa o 10.250 hectáreas de paltos, con un ingreso anual de

US$ 1.146 millones y US$ 885 millones, respectivamente.

Según Broschek, la iniciativa a su vez, tendría un impacto indirecto en el consumo humano, dado que se dejaría de utilizar el agua de los acuíferos para riego de cultivos y otras actividades, dejando más volumen disponible en el sistema.

Para esto, se requerirían tres nuevas plantas de tratamiento que mejoren la calidad de las aguas a un nivel apto para el reúso, es decir, que no genere un efecto negativo en la salud o en el medio ambiente.

“Se propone construirlas en las zonas de mayor riesgo hídrico de la región: Petorca, Quillota y la comuna de Casablanca. En el caso de las dos primeras sería una de 1,1 metros cúbicos por segundo (m³/s), mientras que la tercera de 0,4 m³/s”, comenta.

De acuerdo al análisis, el costo de inversión de las plantas de tratamientos -unos US$ 587 millones- es 72% más bajo que la desalación y su valor de operación es 84% menor (sin considerar el precio de conducción, el cual depende de la distancia a recorrer).

Modelo replicable

Fundación Chile trabaja en el desarrollo del mismo modelo de reúso de aguas residuales tratadas, con enfoque en áreas rurales en la Región de Coquimbo, azotada por la escasez hídrica.

También está mirando replicar el modelo en otras zonas como Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, donde existen emisarios submarinos y ven mayor factibilidad, dado que estas aguas no tienen uso una vez descargadas, no hay impedimento jurídico y constituyen volúmenes importantes. Asimismo, su puesta en marcha es rápida (dos a tres años).

El estudio en Valparaíso fue financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R), duró 18 meses y contó con el apoyo de entidades nacionales y regionales público-privadas, además de expertos internacionales.

Fuente: Diario Financiero