Producir más con menos, aprender de otras experiencias y colaborar unos con otros son los desafíos que nos imponen tanto las nuevas exigencias de los consumidores como el calentamiento global. Por eso, la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) creó el Departamento de Sustentabilidad y Cambio Climático y encargó un estudio a UC Davis Chile y CAV+S.

“Tenemos que bajar a acciones concretas. Nos hemos desafiado a posicionar al sector como un actor relevante en el desarrollo sustentable del país, con foco en la producción de alimentos”, afirma la directora de Odepa, María Emilia Undurraga.

El punto de partida fue el estudio “Economía circular en el sector agroalimentario chileno”, que demostró que los diversos subsectores se están preocupando de incorporar acciones de economía circular que permitan, por ejemplo, planificar para el aprovechamiento óptimo de los recursos, maximizar la utilidad de los materiales y preservar y mejorar el capital natural.

Ec María Emilia Undurraga, Directora De Odepa

María Emilia Undurraga, Directora De Odepa

Según la investigadora de UC Davis Chile, Olivia Valdés, el contexto no resiste análisis: el sector agroalimentario es responsable del 70% de la demanda de agua dulce del planeta y ocupa el 50% del suelo habitable. “Como no podemos aumentar la tierra cultivable, tenemos que ser más sustentables y más eficientes. Además, hay que considerar el riesgo ambiental y sanitario detrás de los nitratos que se filtran hacia las napas subterráneas”, afirma.

Es por eso que la lógica lineal está obsoleta. Así como los recursos no son infinitos, tampoco lo son los espacios para disponer residuos. Sin embargo, la economía circular nos permite reducir la extracción de materiales vírgenes, aumentar el uso de materiales secundarios, sortear la generación de residuos evitables, agregar valor económico social y ambiental y construir sistemas más eficientes y sustentables. Los esfuerzos del sector agroalimentario nacional fueron pesquisados por la investigación de UC Davis Chile y CAV+S, que los identificó, al menos, en las áreas vitivinícola, pecuaria, frutícola, hortofrutícola y cerealera. Algunas de las iniciativas destacadas, según el estudio, fueron: la valorización de residuos orgánicos como mejoradores de suelo, los proyectos de compostaje, la implementación de prácticas regenerativas, las plantas de biogás para la generación de energías limpias; y el desarrollo de harinas funcionales en base a orujos de uva.

En Latinoamérica, la disponibilidad de nuevas tecnologías, junto con las normativas ambientales y de los incentivos a la

Ec Olivia Valdés Investigadora Uc Davis Chile

Ec Olivia Valdés Investigadora Uc Davis Chile

producción limpia, ha llevado a que la agroindustria revalore los residuos. “Un ejemplo, ampliamente extendido en la región, es la recuperación de purines en porcinos para la generación de energía, el reaprovechamiento de nutrientes y el control de olores. También, las agroindustrias de café y lácteos aprovechan sus desechos. El compostaje, los bioinsumos líquidos y el biogás son las prácticas más extendidas por sus costos”, reconoce el gerente del Programa Hemisférico de Bioeconomía y Desarrollo Productivo del Instituto Interamericano de Cooperación para la agricultura (IICA), Hugo Chavarría.

Según el especialista, como la agricultura maneja seres vivos, una porción importante del abordaje circular se hace desde la bioeconomía. “Las innovaciones actualmente incluyen el uso de larvas de moscas para convertir biomasa residual en alimento animal, o el empleo de algas unicelulares para el tratamiento de aguas residuales y la obtención de abonos”, asegura Chavarría.

Igualmente, la regeneración del ciclo de nutrientes y la biodiversidad del suelo es clave en el enfoque circular, ya que reduce el uso de fertilizantes sintéticos. Además, como el plástico es un material relevante para el sector agropecuario y con pocas alternativas de reemplazo, han surgido iniciativas para darle segundos usos.

PLANIFICACIÓN Y EFICIENCIA

Una de las prácticas valoradas por la investigadora de UC Davis Chile, Olivia Valdés, es la siembra en seco, que promueve una importante compañía agroindustrial entre los productores de arroz a los que compra su producto. Esta práctica reduce hasta en 30% el uso de agua, gracias al trabajo del suelo con maquinaria, que retrasa la inundación del predio hasta después de la siembra. Se trata, en definitiva, de nivelar con mayor precisión para, luego, sembrar con un equipo que dosifique el flujo continuo y, aproximadamente, un mes más tarde hacer la inundación permanente en el suelo.

Ec Hugo Chavarría Icca

Ec Hugo Chavarría / ICCA

Otra iniciativa de planificación que destaca la investigadora es el programa de donación de alimentos del mercado de Lo Valledor, creado para que los productos que no están en condiciones de venta, pero que pueden ser consumidos, no se pierdan.

En la industria de la fruta, ha habido esfuerzos importantes en el ámbito del ecodiseño, orientados a extender la vida útil de los productos y minimizar las pérdidas. En ello ha estado trabajando la plataforma de innovación en envases y embalajes de alimentos Co-inventa, que cuenta con el apoyo de Corfo. “El sector frutícola tiene un driver súper importante, se rige por las exigencias de los países a los que exporta. Las exigencias de los consumidores y los mercados de destino marcan la pauta”, dice Olivia Valdés.

Además de contribuir a una mayor duración de la fruta, el ecodiseño apunta a producir más con menos. “Los envases a veces son más grandes de lo que debieran ser, pero se puede ofrecer el mismo producto en un envase de materialidad reciclable y que ocupe menos material”, comenta la investigadora.

MAXIMIZAR EL USO

La vida útil de los materiales puede extenderse para generar nuevos insumos. Así sucede con los purines de cerdo, que se valorizan como biofertilizantes en modernas plantas de lodos activados, donde se separan los desechos sólidos de los líquidos. Como resultado de estos procesos se obtiene agua tratada que se reutiliza en los procesos de limpieza de pabellones y el riego de más de 3.000 hectáreas de predios agrícolas.

Ec Planta Biogas Viña San Pedro

Planta Biogas Viña San Pedro

En 2016, Viña San Pedro inauguró la primera planta de biogás que utilizaba los residuos de la vendimia como único combustible. De esta manera, la empresa consiguió cubrir casi el 60% del consumo energético de la viña.

“Asprocer está apoyando a los pequeños productores para incorporar nuevas tecnologías y las opciones de revalorización son tan amplias y tan diversas que abren oportunidades para que surjan nuevas alternativas de negocio”, señala la investigadora de UC Davis Chile.

Otro ejemplo de conversión y valorización de residuos lo ofrece la industria vitivinícola. En 2016, Viña San Pedro inauguró la primera planta de biogás que utilizaba los residuos de la vendimia como único combustible. De esta manera, la empresa consiguió cubrir casi el 60% del consumo energético de la viña. Además, los residuos que pasan por el biodigestor se convierten en materia orgánica rica en nutrientes, que vuelve a la tierra como fertilizante orgánico para mejorar los suelos.

PRESERVAR LOS RECURSOS

Los corredores biológicos y cubiertas verdes son algunas de las prácticas regenerativas que se utilizan, por ejemplo, en la industria del vino. Asimismo, para cuidar el capital natural, algunos productores hacen reciclaje de residuos orgánicos para convertirlo en compost. Otros, aprovechan dichos residuos en la elaboración de alimentos proteicos para animales o en mejoradores de suelo. En este ámbito, Olivia Valdés menciona la experiencia de una empresa agroindustrial, que utiliza las cascarillas de la avena y del arroz, como insumo para la elaboración de alimentos de mascotas.

Ec Campo Limpio

Campo Limpio

Pero no solo el cambio climático es lo que incentiva el cambio de paradigma. Según la especialista de UC Davis Chile, las exigencias de los consumidores y los mercados de destino también marcan la pauta. “El sector ha respondido a las demandas. Uno ve programas como Campo Limpio, de Afipa (Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores de Productos Fitosanitarios Agrícolas), donde hacen recolección de los envases de agroquímicos, los recogen, acopian y reciclan. Lo mismo pasa con el manejo integrado de plagas para reducir el uso de herbicidas y pesticidas. Eso también ha sido una respuesta a lo que los mercados exigen. Y como los mercados están lejos, tenemos que hacer innovación para reducir mermas y aumentar la vida útil de los productos que van, por ejemplo, a Asia”, detalla.

En 2019, Campo Limpio logró una recuperación de 682 toneladas de plástico y de 2,3 toneladas de metálicos, lo que representó un crecimiento de 19% en recuperación de plásticos y 540% de metálicos, res – pecto al año anterior. No obstante, los resultados de este año podrían verse afectados por la pandemia del coronavirus.

Fuente: MundoAgro