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Adaptación “drástica” y colaboración: claves para enfrentar la crisis hídrica

Veronica Diaz
Adaptación “drástica” y colaboración: claves para enfrentar la crisis hídrica Crédito:
Chile tiene cada vez menos agua y adaptarse a ese escenario tendrá altos costos, especialmente para la industria agrícola. La situación, a pesar de ser muy compleja, presenta oportunidades donde la tecnología juega un rol importante.
Chile atraviesa un escenario hídrico preocupante. Desde hace doce años las precipitaciones, en la gran mayoría de las 101 cuencas hidrológicas, han sido inferiores a los requerimientos totales, lo que marca grandes desafíos a sectores clave de la economía, a las demandas de la población y a los caudales requeridos para entregar sustentabilidad ambiental.

El ingeniero agrónomo, Ph.D. y pastpresident de la Asociación Gremial de Riego y Drenaje (Agryd), Luis Gurovich, sostiene que esta condición de sequía podría mantenerse en las próximas décadas, como lo advierten la mayoría de los estudios sobre cambio climático.

Incluso dice que hay algunas proyecciones todavía más pesimistas, que indican que podría incrementarse en intensidad y duración.

‘Chile cuenta cada vez con menos agua y la solución es realizar una adaptación drástica a esta nueva realidad, que indudablemente tendrá costos significativos, especialmente en la actividad agrícola’, precisa.

Una mirada que comparte la ministra de Agricultura, María Emilia Undurraga, quien resalta que este fenómeno pasó de ser una emergencia puntual a una condición estructural que requiere colaboración del mundo público, privado y de la sociedad civil para avanzar.

‘Este escenario representa un enorme desafío para nuestro sector agropecuario, que utiliza cerca del 70% del agua consumida en Chile, debiendo ser más eficiente en el uso de este elemento cada vez más escaso. Por lo mismo, estamos trabajando con sentido de urgencia en diversas estrategias de mediano y largo plazo, que consideren la importancia del recurso en todas sus aplicaciones y en todos sus ámbitos, incluyendo el agrícola’, subraya.

Manejo integrado

Gurovich señala que la principal urgencia en materia de gestión del agua en Chile es crear organismos público-privados a nivel de cada cuenca hidrológica, que estén ‘empoderados’ y tengan la capacidad de desarrollar un manejo integrado del recurso entre los usuarios. Todo con el propósito de optimizar su utilización.

‘Este modelo, acorde a las características y realidades propias de cada cuenca, ha probado ser el más exitoso en todos los países donde se ha implementado’, puntualiza el directivo del gremio, que por segundo año consecutivo organiza la Agryd Expo Virtual para discutir estos temas y ofrecer al sector una vitrina de acceso gratuito a charlas técnicas.

En esa línea, agrega que la única estrategia posible para reducir la brecha hídrica es la adaptación, con el objetivo de mejorar la eficiencia del uso que hace cada actor.

Aunque el contexto es complejo, también abre nuevas oportunidades de desarrollo, enfatiza Gurovich, detallando una serie de tecnologías probadas y rentables para su implementación: sistemas de riego tecnificado; reducción de pérdidas en redes tanto potables como de alcantarillado; uso de agua de mar desalinizada para consumo humano y posterior segunda utilización en agricultura y minería; reutilización de este recurso residual urbano e industrial tras los tratamientos necesarios para su empleo en riego agrícola; y trasvases entre cuencas, llamadas carreteras hídricas, ya sea en superficie (canales y tranques) o en tuberías instaladas en el fondo marino.

Mayor eficiencia

Según un informe del Grupo Medioambiental del Sistema de las Naciones Unidas en Chile, entre 1997 y 2007 la agricultura incrementó su eficiencia en riego en 17%. Sin embargo, existe una gran oportunidad de mejora, ya que el 56,9% de los sistemas instalados en el país todavía son ineficientes. Así lo remarca la integrante del Centro de Investigaciones para la Sustentabilidad y directora de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Andrés Bello, Elizabeth Garrido, quien añade que es trascendental impulsar medidas que permitan implementar avances de última generación.

‘Una buena herramienta son los Acuerdos de Producción Limpia impulsados por la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, que buscan implementar estrategias para reducir el consumo de agua en el riego. Otra alternativa también puede ser la reutilización de aguas servidas, dado que hoy el porcentaje que se vuelve a ocupar es menor al 2%, existiendo también una oportunidad para sacar el máximo provecho a este recurso, siempre y cuando cuente con los tratamientos adecuados que permitan su reaprovechamiento’, recalca la académica.

Fuente: Diario Financiero
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