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Opinión: “Chile: Camino hacia una potencia global en alimentos sostenibles”

Veronica Diaz
Opinión: “Chile: Camino hacia una potencia global en alimentos sostenibles” Crédito: Catalina Cuevas

Por Catalina Cuevas, Jefa del Departamento de Sostenibilidad de ProChile

En las últimas décadas, la tecnología y el cambio climático han modificado la manera en que producimos y consumimos alimentos. Este escenario nos obliga a preguntarnos cómo tenemos que gestionar los alimentos para garantizar la sostenibilidad de la industria y competitividad de Chile en el mundo.

Chile es una potencia alimentaria mundial: el 31% de las empresas pertenece al rubro de alimentos y el 23% de los empleos es generado por este sector. Nuestro país, además, es el principal proveedor de variados alimentos a nivel mundial.

Solo en agosto, por ejemplo, y de acuerdo con un análisis del departamento de Inteligencia de Mercados de ProChile, las exportaciones del sector agropecuario totalizaron US$ 715 millones, creciendo un 10% con respecto al período anterior, registrando además cifras récord de envíos en carne de ave, frutillas congeladas, naranjas frescas, pulpa y mermeladas de frutas, entre otros.

Las cifras constatan que estamos ante un gran desafío global para el país que implica, entre otros temas, generar procesos sostenibles para lograr productos altamente nutritivos, pero de bajo impacto para contribuir a la adaptación y mitigación al cambio climático.

La investigación, innovación y adopción de nuevas tecnologías que permiten la transformación de materias primas de alimentos con valor agregado son elementos clave para potenciar la sostenibilidad del sector. Todo esto, en un contexto de alta variabilidad climática, con efectos en distintos niveles: desde la competencia por la escasez de recursos, la baja disponibilidad de suelos para la producción agrícola, hasta cómo hacer más resilientes nuestras empresas.

La agricultura cumple un rol clave en la ruta hacia la carbono neutralidad y el equilibrio de la biodiversidad. Los desafíos del sector tienen un impacto significativo en el ecosistema; por lo mismo, ya han implementado medidas para resguardarlos. Sin embargo, es necesario seguir mejorando el manejo de agua y suelos, apostando por la regeneración y disminuyendo o eliminando el uso de químicos en los procesos productivos.

En este sentido, los productores tienen la oportunidad de seguir mejorando los sistemas de medición de emisiones, gestionar sus impactos negativos, ser eficientes con sus recursos hídricos y proteger los ecosistemas, a través de diseños circulares y regenerativos en todos los ciclos de vida de sus procesos e incorporar energías limpias —solar, eólica o H2V—, aprovechando la riqueza de norte a sur que dispone nuestro país.

Es clave considerar la sostenibilidad en un nivel más amplio, considerando el impacto que la cadena productiva tiene en la comunidad y los trabajadores. En ese sentido, una producción agrícola sostenible no solo se preocupa del impacto de su huella hídrica o de carbono, sino que también de su huella social. Lo anterior se traduce en un vector para la generación de empleo digno, diverso e inclusivo.

Chile tiene la oportunidad de transformarse en una potencia global de alimentos sostenibles. Esto permitirá aumentar las exportaciones con valor agregado, disminuir costos, así como mantener estándares de inocuidad y calidad. En ProChile queremos ser parte de la solución y no del problema, es por eso que hoy abrazamos la sostenibilidad como nuestro mayor desafío en un compromiso que asumimos con Chile y el mundo.

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