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Doce lagos andinos de Chile están en riesgo de desaparecer si no se protegen

Veronica Diaz
Doce lagos andinos de Chile están en riesgo de desaparecer si no se protegen Crédito: Laguna Maule
Estudio, publicado en la revista científica Journal of Hydrology, advierte consecuencias en la disponibilidad de agua dulce para las comunidades humanas y actividades productivas.
Entre 7% y 28% es la pérdida de superficie que han experimentado doce lagos de la cordillera central desde 2010, debido a la megasequía. Es la conclusión principal de un estudio realizado por investigadores del Instituto de Geografía de la Universidad Católica y el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB).

El trabajo, publicado en la revista científica Journal of Hydrology, llama la atención respecto de los problemas futuros sobre la disponibilidad de agua dulce para las comunidades humanas y actividades productivas, como la ganadería y la agricultura. Estos ecosistemas de lagos corren el riesgo de desaparecer a causa del aumento de las temperaturas, déficit de precipitaciones y diversas presiones humanas’, advierten los autores. La publicación, liderada por Magdalena Fuentealba, científica del Instituto de Geografía de la UC, también busca generar evidencia para impulsar políticas efectivas de gestión del agua, en el contexto actual y futuro de crisis hídrica.

La idea surgió durante una toma de muestras en la laguna Chepical, en la cordillera de La Ligua, cuenta el ecólogo e investigador del IEB Claudio Latorre. ‘Una de las cosas que me llamó la atención fue que había estado allí en 2016 y el cambio que había sufrido era notorio. Imagínate que antes tenía unos 20 metros de agua y cuando fui apenas le quedaban cinco. Me dije que no podía ser que en tan poco tiempo hubiese bajado tanto el nivel’. ‘Una de las cosas que sabíamos es que la megasequía que sufre la zona central ha estado en acción desde 2010, y se me ocurrió que esto que estaba pasando en El Chepical pasaba en muchas lagunas cordilleranas más, pero no teníamos idea porque nadie había hecho el trabajo de medirlo’, relata.

Napas subterráneas

Para el estudio emplearon imágenes satelitales por lo que, de los 215 lagos andinos existentes entre las regiones de Valparaíso y El Maule, focalizaron su investigación en los doce más grandes, también porque la resolución de las imágenes satelitales solo permiten estudiar lagos que tienen al menos 0,5 km cuadrados. ‘Lo que vimos es que en general todos han disminuido’, comenta Fuentealba. La que más lo ha hecho es la laguna de Aguas Calientes, en la Región del Maule, donde la merma llega a 28%.

Le sigue la de Cari Launa, en la misma zona, cuya disminución de superficie alcanza a 23%. En la Región de Valparaíso, en tanto, las que presentan mayor déficit son Chepical (20%) y la Laguna del Inca (15%). La más grande de las lagunas analizadas es la del Maule, cuya superficie ha disminuido en 10%. ‘Se espera que en las próximas décadas las precipitaciones vuelvan a incrementarse, pero desconocemos cuándo va a ocurrir. Estos lagos podrían colapsar y si dejan de tener agua, seguirán recibiendo el aporte de las napas subterráneas hasta que llegue un momento en que no será posible la recarga, como le ocurrió a Aculeo y a varios lagos del humedal de El Yali, en Matanzas’, advierte.

Algunas de las lagunas analizadas, como El Yeso y Laguna Negra, son reservas estratégicas de agua para la Región Metropolitana. La merma en el período analizado es de 16% y 5,5%, respectivamente. Para la investigadora sería bueno contar con políticas de Estado orientadas a hacer un monitoreo permanente de estos lagos. ‘Recién estudiamos cómo ha cambiado la superficie, pero no tenemos idea sobre la situación de las napas subterráneas que las alimentan y tampoco sobre la situación futura de los deshielos, que también son fuentes de agua’, agrega la especialista, quien considera que también se debe definir cómo se utilizará esta agua en el futuro.

Recuadro

Profundidad

Un desafío pendiente para conocer mejor estos lagos es estudiar su profundidad con precisión, plantea el ecólogo Claudio Latorre. ‘No existen mapas batimétricos, que son los que permiten conocerla’, dice el investigador. Afirma que no es un trabajo complejo y que bastaría con usar elementos no tan caros, como los sonares que se emplean para buscar peces.

Fuente: El Mercurio
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