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Según economistas y dirigentes opositores, el plan económico impulsado por el Presidente venezolano se acerca más a un corralito de facto que a un programa para recuperar la economía del país.

Aunque recientemente se comenzó a implementar un nuevo cono monetario, para lo cual se le quitó cinco ceros a al bolívar y se anunció un nuevo aumento de salario; los venezolanos aún no pueden obtener el efectivo necesario para hacer frente a los precios que suben escandalosamente.

Esto se debe a las leyes impuestas por la Superintendencia de Bancos del país, que obliga a las entidades financieras a entregar sólo 10 bolívares soberanos, mismo monto que puede costar un cartón de huevos en la calle o diez pasajes en transporte público, y el equivalente a 0,12 dólares.

Para los especialistas los controles económicos son más rígidos que las restricciones aplicadas en Argentina, en medio del corralito entre 2001 y 2002, según reseñó el diario El País de España.

La pérdida de poder adquisitivo es una de las razones por la cual miles de venezolanos abandonan el país. Aseguran que con el dinero que ganan trabajando afuera pueden ayudar a los familiares que quedan en el país. No obstante, ese beneficio podría verse comprometido por el anuncio del Gobierno que también pretende instaurar una medida para que los ciudadanos que salen del país informen a sus respectivos bancos que lo harán o si no pueden ser bloqueados de forma “preventiva”, impidiéndoles realizar operaciones desde el exterior.

Sumado a esto existe un control de precios que ha agravado la escasez de productos básicos.

Al anunciar los cambios económicos, Maduro aseguró que “el plan funcionaría”; sin embargo, el Programa de Recuperación Económica no ha podido con la hiperinflación que se come el bolsillo de los venezolanos.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI) la economía venezolana experimentaría una contracción de casi 50% en los últimos 6 años. La organización calificó la economía del país como un estado de “colapso”.

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