15112018 - 23:16 EE.UU.: Demócratas ganan Cámara y republicanos mantienen poder del Senado
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Internacional

EE.UU.: Demócratas ganan Cámara y republicanos mantienen poder del Senado

Por Natalia Seguel A. |
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Crédito: Photo by Kerem Yucel / AFP

La oposición demócrata ganó ayer martes el control parcial del Congreso de Estados Unidos: un revés para el presidente Donald Trump en unas elecciones de mitad de mandato cruciales para su futuro político y en las que se registró una alta participación.

El partido del expresidente Barack Obama obtuvo la mayoría en la Cámara de Representantes, que no tenía desde 2010, mientras los republicanos de Trump mantuvieron su predominio en el Senado, según proyecciones de las cadenas Fox y NBC.

Trump, que estaba viendo los resultados desde la Casa Blanca, donde pasó el día recluido con amigos y familiares, destacó en Twitter el “tremendo éxito” de los comicios, considerados un referendo sobre su gestión.

Pero aunque la “ola azul” anti Trump no se concretó, la pérdida de su dominio de ambas cámaras, del que gozaba tras su sorpresivo triunfo hace dos años, complica sus perspectivas.

Con este triunfo, los demócratas podrán no sólo bloquear iniciativas del mandatario, sino también investigar sus finanzas y ahondar en la presunta colusión entre su equipo de campaña y Rusia en 2016, aumentando la posibilidad de que se inicie un proceso de destitución en su contra.

Nancy Pelosi, la actual líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, que probablemente vuelva a presidirla, anunció la “restauración de los poderes y contrapoderes constitucionales”, pero prometió trabajar con los republicanos.

“Un Congreso demócrata va a trabajar en soluciones que nos unan, porque todos hemos tenido suficientes divisiones”, dijo.

Las proyecciones se basaron en resultados parciales, ya que el conteo de votos continuaba en todo el país hasta el cierre de las últimas mesas electorales en Alaska y Hawái, previsto para las 01:00 del martes (06H00 GMT).

En todo el país, los votantes formaron filas desde temprano, ávidos de expresarse tras una polarizada campaña, enlutada incluso por actos de violencia: el envío de paquetes bomba a opositores de Trump y la masacre en una sinagoga en Pittsburgh, que dejó 11 muertos.

En comicios donde suele haber alta abstención, 38,4 millones de estadounidenses votaron anticipadamente allí donde se permitía esta modalidad, un 40% más que en 2014, según Michael McDonald, de la organización US Elections Project.

Las 435 bancas de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gobernaciones estaban en liza junto a numerosos cargos locales y estatales.

Los demócratas registraron importantes triunfos.

La estrella Alexandria Ocasio-Cortez, de origen puertorriqueño y nacida en el Bronx hace apenas 29 años, hizo historia al convertirse en la mujer más joven en ser electa al Congreso. Sharice Davids y Deb Haaland también se destacaron como las primeras mujeres indígenas estadounidenses en la Cámara Baja.

En Florida, Donna Shalala se quedó con el escaño de la legendaria republicana Ileana Ros-Lehtinen, primera cubana-estadounidense elegida al Congreso y quien se jubila; y en Virginia, Jennifer Wexton derrotó a la saliente Barbara Comstock.

En el Senado, Bob Menéndez fue reelecto en Nueva Jersey, para alivio de los demócratas, que temían que las acusaciones de corrupción en su contra le costaran el escaño.

Pero en uno de los duelos seguidos con más atención, el carismático congresista Beto O’Rourke, que contaba con el apoyo de Beyoncé y LeBron James y logró recaudar nada más y nada menos que 60 millones de dólares para su campaña, no pudo arrebatarle la banca en Texas al senador republicano Ted Cruz.

En Indiana, el republicano Mike Braun también derrotó al demócrata Joe Donnelly, uno de los cinco senadores demócratas que se postularon para la reelección en estados donde Trump ganó por un margen considerable en 2016. Según los pronósticos, senadores demócratas serán derrotados en Florida, Misuri y Dakota del Norte.

En Florida, el demócrata Andrew Gillum, que aspiraba a ser el primer gobernador negro de ese estado, concedió la victoria a su contrincante republicano Ron DeSantis, un consentido de Trump.

En Georgia, otra demócrata afroestadounidense, Stacey Abrams, también parecía encaminarse a perder frente al republicano Brian Kemp.

Por su parte, Bernie Sanders, una importante figura de la izquierda en Estados Unidos y crítico habitual de Trump, fue reelegido sin sorpresas como senador por Vermont.

Mientras Mitt Romney, feroz detractor de Trump dentro del bando republicano, también llegó al Senado.

Trump, que inflamó la campaña con su retórica anti inmigrante y nacionalista, parecía ser la fuerza que impulsó a muchos votantes.

“No estoy de acuerdo con las acciones del Presidente”, dijo en Chicago Andrew Menck, de 34 años.

Otros sin embargo se mostraron contentos con Trump, especialmente por el buen desempeño de la economía. “Me encanta la desregulación”, comentó James Gerlock, un republicano de 27 años.

“El tema central de las elecciones es Trump, Trump y Trump”, resumió Cliff Young, del Instituto Ipsos.

Para consternación de muchos de sus correligionarios, en vez de centrarse en sus logros, Trump prefirió apelar a sus bases con su duro discurso sobre la inmigración ilegal, que tildó de “invasión”.

El mandatario desplegó 4.800 soldados en la frontera con México, amenazó con disparar a los centroamericanos que avanzan en caravanas si tiran piedras a los agentes al llegar a Estados Unidos y planteó restringir los derechos de ciudadanía.

Sin embargo, todo esto podría no haberle costado el voto de los latinos, la minoría más grande del país: 30% de los hispanos lo apoyaron en 2016.


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