23012019 - 08:04 Las escandalosas cifras sobre el cáncer en Chile y cómo prevenirlo
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Las escandalosas cifras sobre el cáncer en Chile y cómo prevenirlo

Por Prensa Radio Agricultura |
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Crédito: Pixabay

Los cánceres más frecuentes en las mujeres chilenas son el de mama, vesícula biliar y cuello uterino (55,3%) y en los hombres el de próstata, estómago y piel (58,7%)

Si bien es importante tratarse médicamente, Samuel Durán, vicepresidente del Colegio de Nutricionistas, explica “los factores dietarios son responsables de alrededor del 30% de los cánceres en los países industrializados (2º causa prevenible después del tabaco) y de 20% en los países en desarrollo; junto con la inactividad física son responsables del 20 a 30% de los cánceres de mama , colon y recto, riñón, endometrio y esófago”.

El profesional destaca las recomendaciones para la prevención elaboradas por el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, las que están alineadas con las acciones que realiza el nutricionista tanto en la promoción como en la prevención de la enfermedad.

1. Mantener un peso saludable y limitar el consumo de alimentos ricos en calorías, azúcares y grasas: La malnutrición por exceso y el consumo de alimentos altos en calorías, azúcares y grasas constituyen un factor de riesgo para cáncer de hígado, próstata avanzada, ovario, vesícula, riñón, colon, esófago, mama postmenopáusico, páncreas, útero y estómago.

2. Ser físicamente activo. Ser físicamente activo de forma moderada equivale a caminar rápido por al menos 30 minutos diarios. Limitar hábitos sedentarios, como ver televisión, utilizar escaleras mecánicas, permanecer mucho tiempo sentado o acostado. El sedentarismo constituye un factor de riesgo para cáncer de útero, mama postmenopáusico y colon.

3. Aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres. La recomendación de consumo poblacional de frutas y verduras de todos los colores deberá ser de a lo menos 600 gramos diarios o 5 porciones. El consumo de frutas, verduras y leguminosas constituyen un factor protector para cáncer de colon y recto, pulmón, boca, faringe y laringe.

4. Limitar el consumo de carnes rojas y evitar consumo de carnes procesadas. El consumo de carnes rojas no debe superar los 500 gramos a la semana. El consumo de carnes procesadas (cecinas, longanizas, vienesas, jamones) debe ser ocasional (1 a 2 veces por mes). El consumo de carnes rojas y carnes procesadas incrementan el riesgo para cáncer de colon, recto y estómago.

5. No consumir alcohol.

El consumo de alcohol constituye un factor de riesgo para cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, estómago, hígado, colon, recto, vesícula y mama. Advertencia: No hay un límite seguro para alcohol

6. Disminuir el consumo de sal. • Limitar el consumo de sal y alimentos procesados que la contengan (conservas o marinados) y no consumir más de 5gr de sal al día. El consumo de sal mayor a 5 gramos al día es un factor de riesgo para cáncer de estómago, uno de los canceres mas comunes en Chile

7. El consumo de suplementos multivitamínicos no está asociado a la prevención del cáncer. Lo importante es una dieta variada mas que tomar suplementos, en personas sanas

8. Dar lactancia materna. Dar lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y prolongarla hasta los 2 años junto con alimentación complementaria, para protección de la madre e hijo. La lactancia materna constituye un factor protector para cáncer de mama pre y post menopáusico y ovario.

El diagnóstico precoz es el mejor aliado en el tratamiento multidisciplinario del cáncer, el nutricionista participa detectando las deficiencias nutricionales que pueden llevar a un deterioro de la salud y progresión acelerada “indica la forma que preparar los alimentos de acuerdo a las necesidades del paciente y el tipo, ejemplo cáncer de esófago (donde hay que modificar las consistencias cuando existe dificultad para tragar), por otra parte entrega el soporte nutricional a aquellos pacientes que no se pueden alimentar por boca, recurriendo a la alimentación enteral o suplementación de formulas enterales, el nutricionista además cumple un rol clave en la educación sobre inocuidad alimentaria, por ejemplo un paciente inmunodeprimido puede contraer enfermedades de trasmisión alimentaria con mayor frecuencia. Además durante los tratamientos (quimio y radioterapia), contribuye a mejorar los efectos y síntomas que producen estos tratamientos (sequedad bucal, nauseas, vómitos, estomatitis)”, afirma Durán.


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