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Expertos advierten efectos de las olas de calor en el agro

Ignacio Echeverría
Expertos advierten efectos de las olas de calor en el agro Crédito: Agencia UNO

Los cambios climáticos ya se hacen una costumbre. Además de la ola de calor que está anunciada para este fin de semana, la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) espera que el trimestre noviembre-enero tenga temperaturas por sobre la media para el periodo, una luz de alerta para el mundo del agro, tomando en cuenta la gran cantidad de productos que se generan en este periodo.

El ingeniero en Recursos Naturales Renovables y PhD en Ciencias Atmosféricas, Raúl Valenzuela, académico del Instituto de Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Estatal de O’Higgins (UOH), comentó que el pronóstico estacional que hace la Dirección Meteorológica de Chile, y que fue emitido en octubre para el trimestre noviembre-diciembre-enero, muestra temperaturas por sobre lo normal para la zona central entre Valparaíso y Futaleufú: “Toda esa zona, de cordillera a costa –excepto el área de Concepción- muestran temperaturas por sobre lo normal. Y eso es lo normal para el mismo trimestre considerando un promedio de 30 años. Esa es una declaración global, uno esperaría que haya durante este trimestre temperaturas más altas de lo que se ha esperado en 30 años”.

Agrega que lo que pase en el día a día será variable. “Puede ser que esa temperatura por sobre lo normal ocurra –quizás- durante una semana o dos semanas, dentro de ese trimestre, o que haya muchas semanas con temperaturas un poquito sobre lo normal. Por ejemplo, si lo normal es 29, llegamos a 30 en tres oportunidades durante el trimestre. La precisión de eso no lo podemos saber, los modelos, las técnicas y los métodos que hay hoy en día no te permiten saber el número específico”, indica el ingeniero.

Respecto sobre la mínima, Valenzuela señala que lo pronosticado por la DMC fue la tendencia contraria. “Temperatura bajo lo normal para las temperaturas mínimas del trimestre”, puntualiza.

Situación del Agro

La agricultura, sin duda, puso las luces de alerta para el periodo. Las temperaturas altas -al igual que las heladas en invierno- pueden generar daño en los productos y una merma al final de la temporada.

Viviana Tudela, agroclimatóloga e investigadora postdoctoral del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales de la Universidad de O’Higgins, explica que las altas temperaturas, que se repiten durante varios días, como en una ola de calor, producen estrés en las plantas. “Todo depende de la temperatura. Hay plantas que están más habituadas a temperaturas más elevadas, de 33 a 35 grados hacia arriba, pero en general la mayoría de las especies que son de climas templados con 33 grados se produce un nivel de estrés por alta temperatura”, indica.

La Ingeniera Agrónoma y Doctora en Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias señala que, si hay varios días de ocurrencia de estas temperaturas, y de varias horas en el día, “puede repercutir en el rendimiento. El problema es que no es algo que podamos ver de manera directa o de impacto directo como son las heladas, por ejemplo, donde hay muerte de tejido y lo podemos observar el mismo día o días posteriores. En este caso lo vamos a saber al final de la temporada y puede quedar enmascarado por otros problemas productivos”.

Dentro de las recomendaciones para los agricultores, propone que ante este tipo de situaciones “es muy importante tener un buen riego, pero el problema es que, aun así, pese a que se riegue bien, el estrés por temperatura puede continuar, es independiente de si la planta está bien hidratada o no. Si las temperaturas son muy altas seguirá habiendo estrés por temperatura y lo que estamos haciendo –con el buen riego- es evitar otro estrés más, que es el estrés hídrico”.

Adicionalmente las altas temperaturas aumentan la demanda de agua, por lo tanto, “cada vez que existen este tipo de olas de calor hay que ajustar el riego y este riego debe ser más frecuente, para evitar potencial estrés hídrico que se combina con el estrés térmico, reduciendo potencialmente el rendimiento”, puntualiza la académica.

De manera más visible, existen daños que son patentes como los llamados golpes de sol, que ocurren muchas veces en frutos. “Algunas especies son más sensibles que otras, por un daño como quemadura o un bronceado del tejido vegetal, debido a un aumento de la temperatura del tejido, causada por la mezcla de la radicación directa con la temperatura del aire. Cuando la temperatura del aire supera los 30 grados se es más propenso a tener este tipo de daño y con temperatura sobre los 33 y que se repiten varios días, es mucho más probable”, asegura.

La experta señala que hay especies que son más resistentes, como el maíz, por ejemplo, que se adecúa muy bien las altas temperaturas, especialmente porque es una especie de clima tropical. Sin embargo, tiene que estar bien regada para que pueda resistir.

“Otras especies como el manzano, el nogal y aquella fruta que es bastante sensible al daño por el calor, como las especies que tienen un nivel de cosecha amplio, y donde probablemente cortamos un poco el riego cuando no tenemos suficiente agua, están más propensos al estrés por altas temperaturas, como ocurre con el cerezo. Allí hay daño morfológico en la fruta de la siguiente temporada cuando ocurre esa situación”, explica la académica.

También en vides para vinificación, “las altas temperaturas pueden generar problemas con la madurez”, señala.

Como recomendación a quienes trabajan o viven de la agricultura, en cuanto a su propio cuidado, la experta explica que es importante evitar las labores de terreno en horas de altas temperaturas. “Debieran concentrarse dichas labores durante la mañana y comenzarlas temprano. Las labores de cosecha de especies que son sensibles a las altas temperaturas se hacen durante la mañana, es algo habitual, pero hay que tratar de concentrar todas las labores temprano. Fundamentalmente evitar estar expuesto a las altas temperaturas y tener lugares con buena ventilación, con sombra, sectores donde poder almorzar y descansar”, puntualiza.

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