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TEA en niños: investigación con células madre en EE.UU. mejoraría calidad de vida de pacientes

Claudio D.
TEA en niños: investigación con células madre en EE.UU. mejoraría calidad de vida de pacientes Crédito: Vidacel

Avances prometedores son los sostenidos actualmente por la investigación llevada a cabo en la Universidad estadounidense de Duke, Carolina del Norte, respecto al uso de células madre de cordón umbilical en el tratamiento del Trastorno del Espectro Autista (TEA). Esta condición se relaciona con el desarrollo cerebral que afecta las habilidades sociales, la comunicación y el comportamiento esperado de un niño.

El ensayo clínico, liderado por la doctora y directora científica del Programa de Terapia Celular Clínica, Joanne Kurtzberg, se encuentra actualmente en Fase 2, doble ciego, con el objetivo de evaluar la eficacia de la infusión de sangre del cordón umbilical para mejorar los síntomas centrales del TEA, tales como la comunicación y comportamiento en los niños.

“La mayoría de las veces la sangre del cordón umbilical es desechada porque se desconoce los múltiples usos que tiene. Ya es utilizada para terapias aprobadas en cánceres de la sangre, pero también hay avances importantes a nivel mundial con resultados prometedores en fases iniciales en ensayos en otro tipo de enfermedades, como el Trastorno del Espectro Autista”, señala Pablo De Simone, Director Médico del Banco Público y Privado de Vidacel.

La Dra. Joanne Kurtzberg participó el día de ayer como principal expositora del seminario web “Uso de sangre de cordón umbilical en tratamientos para parálisis cerebral y trastorno de espectro autista”, organizado por Vidacel.

Durante el evento, explicó que “para el caso del estudio en TEA usando células madre mesenquimales, vamos a tener resultados en unos 18 meses. Si ese estudio muestra beneficios, vamos a seguir adelante postulando para una licencia con la FDA”, siglas en inglés de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, actualmente responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados sanguíneos.

Asimismo, la Dra. Kurtzberg adelantó que realizarán un estudio Fase 3, para la utilización de células de tejido y sangre de cordón, de manera que la FDA incluya el tratamiento como parte del cuidado estándar de niños con TEA.

Este estudio, que lleva años de trabajo, ya superó la Fase 1 donde se evaluó la seguridad del uso de sangre de cordón umbilical en 25 niños con TEA. Algunas de las conclusiones iniciales fueron que los padres reportaron mejorías en las habilidades sociales, los médicos tratantes observaron la disminución de síntomas graves, hubo un aumento significativo en el vocabulario, mayor capacidad de atención y mejoras en el comportamiento.

“Esta investigación es prometedora para el futuro de las terapias celulares derivadas de la sangre del cordón umbilical en niños con TEA. Por esto es importante y estamos atentos a los avances que pueda haber en el ensayo que están desarrollando actualmente en la Universidad de Duke”, explica De Simone.

Mayor prevalencia a nivel mundial

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 160 niños padece de esta condición en el mundo, lo que se ha incrementado en países desarrollados, debido a la mejora de herramientas diagnósticas y la mayor educación al respecto. En Estados Unidos, el Informe del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades 2020, informó que la tasa de prevalencia de TEA aumentó, con 1 de cada 54 niños pesquisados con esta enfermedad.

“Es un problema de salud cada vez mayor en Estados Unidos. Actualmente cerca del 2% de los niños en EE.UU. tienen autismo y hasta el momento no hay medicamento aprobado por la FDA”, dijo la Dra. Kurtzberg.

En este contexto, actualmente el diagnóstico precoz es clave para poder realizar una intervención temprana. Incluso hay diversas investigaciones que señalan que mientras antes se diagnostique, mejores serían los resultados en los niños, quienes, tendrían una evolución más normalizada. La Academia Americana de Pediatría recomienda que todos los niños sean evaluados para detectar TEA durante su visita de control a los 18 y 24 meses.

Comunicado de prensa

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