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“Embajadores de Marca”: El mejor marketing es el que no parece marketing

Estos últimos días he pasado más horas en Linkedin y me puse a leer un post muy interésate sobre los embajadores de marca. Me detuve ahí y me puse a pensar sobre la importancia del Social Selling o venta social en este último tiempo y cómo las empresas buscan conectar con clientes potenciales, aportando valor e interactuando con la audiencia adecuada de forma orgánica mediante los embajadores de marca.

Los embajadores de marca son colaboradores que trabajan en la compañía y que transmiten a través de distintos canales de comunicación la esencia de una organización, no la venta, si no que comparten contenido de valor como servicios, beneficios y noticias relevantes acerca de la empresa en la cual trabajan.  Este tipo de publicaciones tienen mucha más aceptación por la audiencia que un post ordenado por alguien. Estas acciones las hacen a través de historias, imágenes, post, comentarios de forma orgánica, con el objetivo de mostrar la imagen corporativa y llamar la atención de la audiencia y buscar el posicionamiento que desean frente a otras empresas o competidores.

En otras palabras, como expresó el empresario estadounidense Seth Godin: “El marketing actual ya no va sobre el producto que haces, sino sobre las historias que cuentas”.

Lo más importante de los embajadores de marca es que el empleador reconoce el trabajo de cada uno de ellos, capacitándoles y entregándoles todas las herramientas posibles para el desarrollo profesional, otorgando beneficios reales como por ejemplo el día libre en su cumpleaños, transformándolos en amigos, socios, potenciales marcas personales verdaderas y únicas. ¡No de esos que se les paga para una foto mediante un contrato y ya! Porque esos no sienten el COMPROMISO con la empresa que sí genera un trabajador, formando un grupo humano de calidad.

Cuando un trabajador se siente parte de la empresa y se valora el buen trabajo, el compromiso que ellos adquieren con la organización es tremenda. Trabajan de forma proactiva, motivados, se sienten a bordo de la organización y generan una sensación de felicidad que se traspasa a los clientes, proveedores y externos de la compañía.

4 beneficios de tener embajadores de marca

Mayor Posicionamiento y productividad de la empresa:

Cuando entregas contenido corporativo o generas conversaciones sobre temas contingentes de tu organización estas dando a conocer confianza ante tus colaboradores, clientes, externos y proveedores que se transformaran en tu publico objetivo mediante empatía y contenido real. También de esta forma aumentas la productividad del trabajador, ya que se siente parte y con una satisfacción tremenda por ser reconocido y trabajar ahí.

Mayor alcance:  

Cada vez que un colaborador realice una publicación, comenta y comparte. También viceversa – si la empresa publica algo y el colaborador la comparte estarás llegando a más personas que verán tu contenido de forma orgánica, agregando valor mediante un texto complementario a la publicación. Te seguirán y se conectarán con tu empresa.

Mayor Engagement

Cuando generas mayor compromiso con los usuarios de tu marca (colaboradores) generas una interacción constante de confianza, empatía y valores que el publico al cual estas llegando agradecerán y conectarán contigo de forma emocional, involucrando una reacción o actividad al post.

Mayor Branding Corporativo

A través del Branding corporativo Orgánico le das valor a tu empresa, este branding lo dará tu colaborador mediante su identidad mostrando tu marca, diferenciación de la empresa frente a sus competidores y con esto obtendrás la confianza, reputación y valores que son la base de las relaciones a largo plazo con tu público objetivo o clientes. Este branding de embajadores de marca generara conexiones conscientes e inconscientes que pueden influir en un futuro para elegirte y ser parte de tu empresa como cliente o trabajador.

Como Jefatura de Marketing les aconsejo que siempre tengan presente a sus colaboradores, que sean empáticos, atentos y nunca olvidar preguntar en que te puedo ayudar. El trabajo en equipo genera lazos de confianza, reconocimiento y trabajo bien hecho.

Espero que les haya gustado mi post y que se tomen 5 minutos para reflexionar sobre los “embajadores de marca” quienes son y su importancia que coincidentemente las empresas que están mejor posicionadas dentro del mercado cuentan con embajadores de marca.

¡Pronto estaré dando asesorías en un proyecto personal que estoy recién empezando y que me tiene muy feliz!  Me pueden seguir en Instagram como conideas_cl o encontrarme en mi correo coni@conideas.cl

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El Frente (in)Maduro

El reconocimiento de gran parte de la comunidad internacional –incluido Chile- a la figura de Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, derivó en que los distintos partidos políticos manifestaran su posición respecto a la crisis política y social que se vive en el país sudamericano.

En este contexto, una de las declaraciones más controvertidas fue la que el Frente Amplio dio a conocer a través de un comunicado publicado en redes sociales. En este se critica la decisión del presidente Piñera de apoyar a Guaidó, aludiendo a que esta posición sería contraria al derecho internacional, y, particularmente, al “principio de autodeterminación de los pueblos”.

Si nos remitimos a las declaraciones que hace un tiempo realizaran distintos representantes frenteamplistas, podemos concluir que la postura que asume la coalición denota una profunda inconsistencia en materia internacional. Esto se puede desprender de, al menos, dos puntos.

El primero se relaciona con la antojadiza interpretación del principio de autodeterminación de los pueblos. Vemos que este principio es manoseado con fines políticos. Y digo manoseado porque su real significado se ha tergiversado y utilizado –nuevamente- como comodín para defender regímenes dictatoriales en los que el poder es detentado por un aliado, un “compañero”. Así, su contenido es llevado a tal extremo que el principio se convierte en un dogma absoluto que, paradójicamente, deja en un segundo plano la protección de los derechos más esenciales.

¿Puede un estado amparándose en la libre autodeterminación establecer un régimen que avale la esclavitud? No hay que ser experto en la materia para intuir que no. Lo mismo debiera aplicar cuando los derechos vulnerados son la libertad y seguridad personal, libertad de expresión o igualdad en el goce de derechos civiles y políticos, entre otros. Es decir, no parece lógico que un estado se ampare en un principio reconocido en un tratado internacional para vulnerar derechos consagrados en los mismos instrumentos.

Quizás las palabras que Giorgio Jackson (RD) pronunciara hace sólo un par de semanas sirvan para clarificar la crisis venezolana. En concreto, el diputado declaró en un canal de televisión lo siguiente: “creemos que Venezuela ya pasó de ser una crisis democrática profunda a ya no respetarse los principios básicos de un estado de derecho y respeto a los derechos humanos de sus conciudadanos”. Agregaba, además, que dicha opinión era representativa de la mayoría de los adherentes de Revolución Democrática.

Entonces, ¿Cómo es posible defender el régimen de Maduro bajo el pretexto de la autodeterminación si no hay estado de derecho y los ciudadanos ven vulnerados sus derechos humanos? Curiosamente, el mismo diagnóstico al que arriba Jackson es el que sustenta el apoyo internacional a Guaidó. Sin embargo, la posición del conglomerado de izquierda parece desconocer este factor.

No cabe duda que la realidad política y social de Venezuela es insostenible. Por lo mismo, más de 3 millones de venezolanos han huido del país. Situación que ha sido calificada por diversos analistas como el “mayor éxodo sudamericano de los últimos 50 años”. Ante esta coyuntura, millones de venezolanos se han manifestado en las calles en contra de la dictadura de Maduro, tensionando aún más el conflicto y llevándolo al borde de la violencia armada.

En lo anterior se aprecia el segundo punto inconsistente. Hace tan sólo un mes la diputada Maite Orsini (RD) afirmaba en el Congreso que “existen ciertos contextos que justifican la violencia como medio de acción política”, palabras que luego fueron respaldadas por el diputado Gonzalo Winter (MA) y por el ex presidente de Revolución Democrática, Rodrigo Echecopar. Es más, este último respaldó las palabras de la diputada invocando las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino respecto al tiranicidio y el derecho a rebelión. En un sentido similar, el diputado Gabriel Boric (MA) afirmaba en septiembre que “en dictaduras todas las luchas son válidas. Es indeseable tener una guerra civil pero quienes decidieron la lucha armada en ese contexto estaban en su legítimo derecho”.

“Transgresión de los principios de un Estado de Derecho”, “vulneración de derechos humanos”, “dictadura”, “tiranicidio”, “violencia como medio de acción política” y “rebelión”. La coincidencia de estos términos con lo que acontece en Venezuela es evidente. Por lo mismo, no deja de ser llamativa la declaración del Frente Amplio, considerando que, precisamente, existe en Venezuela un movimiento que poco a poco se alza ante la autoridad opresora. Lo que a la luz de la doctrina que exponen en su discurso político, daría lugar a una legítima rebelión, incluso mediante la vía armada.

En resumen, hoy somos testigos de la fragilidad de las ideas que sustentan al  bloque de izquierda y de cómo los derechos humanos son relativizados cuando el tirano de turno pertenece al mismo bando político. Aunque de paso los que sufran las consecuencias sean aquellos a quienes comúnmente ese mismo sector denomina como “las bases”.

Maximiliano Duarte
Investigador Fundación P!ensa

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Niños y tecnología: un arma de doble filo

En los años recientes, la tecnología ha dejado de ser un bien exclusivo del mundo adulto y herramienta laboral. Por cierto, la masificación de los medios de comunicación y el gran desarrollo informativo que estamos viviendo ha alcanzado parangones que, tal vez, sólo puedan compararse al crecimiento exponencial que tuvo la técnica en la Revolución Industrial en la Europa del siglo XVIII.

Estas herramientas digitales han permeado el mundo infantil y hoy no es de extrañarse que un niño de un año, o un año y medio, sepa manejar un aparato electrónico. Tendencia que es, por un lado, favorable, en el sentido que estimula el aprendizaje y desarrollo si es que se usa de forma adecuada, con acompañamiento, guía y limitación en su tiempo de uso. Sin embargo, esto también tiene su aspecto riesgoso.

El fácil acceso a la información nos abre muchas puertas, incluso puertas que no queremos que se abran en nuestros niños aún. Por obvio que parezca decirlo, es necesario recordar que, si un menor sabe usar estos aparatos, es porque de pequeños los padres se los facilitan. Hoy en día el niño promedio ocupa horas al día una Tablet, celular, consola o computador, lo cual tiene diversas consecuencias.

El empleo de tecnología digital a temprana edad desencadena una escasa comunicación entre los miembros del sistema familiar, disminuyen las instancias de resolución de conflictos, hay una baja en las habilidades comunicativas del menor, empeoramiento de notas en el colegio y agresividad a la hora de pedirles que dejen de jugar con los aparatos electrónicos.

No se trata, en ningún caso, de satanizar los aparatos electrónicos en los niños. Las nuevas tecnologías aportan mucho y nuestro contexto actual nos obliga a tener un correcto manejo de ellas. Por ende, aprenderlas es algo fundamental. Pero lo importante, para los padres, es no confundir que la crianza la deben dar ellos y no los aparatos electrónicos. Y que éstos sólo pueden ser un plus o ayuda, si es que los papás los manejan y están pendientes de lo que quieren que vean y aprendan sus hijos.

Es importante que los padres sean conscientes de la importancia del correcto manejo de estas herramientas. De lo contrario, exponemos a las familias a la dificultad en la comunicación cara a cara: las relaciones interpersonales, que no son detrás de una pantalla, se pueden ver afectadas.

María José Cohen
Psicóloga de la clínica de Nueva Clínica Cordillera

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Gratuidad, calidad o desaparecer

Ya son varias las instituciones de educación superior que han hecho noticia por la pérdida de su acreditación y eventual cierre, dejando a muchos alumnos a la deriva. El caso más emblemático fue el de la Universidad del Mar. Hace poco, en tanto, salió a la luz el de la Universidad del Pacífico, que no ha dejado indiferente a nadie. Incluso, es posible que, debido a que la ley obliga a las universidades a estar acreditadas a más tardar el 2020, se sumen nuevos casos como la Universidad de La República, SEK o la Pedro de Valdivia, las cuales, de no acreditarse, correrían el riesgo de ser cerradas por los malos resultados económicos que vendrían teniendo.

Por otro lado, dichas instituciones sostienen que la gratuidad les ha jugado en contra a la hora de realizar sus presupuestos, ya que los flujos económicos no están siendo suficientes como para poder seguir funcionando con normalidad debido a que los alumnos prefieren a las instituciones con acreditación y gratuidad y no a las que no cuentan con ella.

La acreditación ha sido un avance, de hecho es un gran avance en la búsqueda de educación de calidad, pero tal como está pensada, parece ser un callejón sin salida. Para muchas universidades será un camino para el estancamiento. En el fondo, por ahora, no es obligatorio adscribir a la gratuidad, tampoco era obligatorio acreditarse en su momento, pero, a la larga, el Estado impondrá un régimen único de financiamiento para todas las instituciones y no habrá posibilidad alguna de disentir de ello. Así, estas instituciones están frente a una disyuntiva: si se van por el camino de la gratuidad, los alumnos llenan sus cupos, pero lo que ingresa por ellos es menor a lo que percibirían en un régimen de no gratuidad, por lo que no generan los ingresos suficientes necesarios para poder cumplir con los criterios que te exigen para poder acreditarse. Por otro lado, si no adscriben a la gratuidad, no reciben suficientes alumnos para completar los cupos, se generan menores ingresos, y llegamos a la misma conclusión anterior.

La ley de aseguramiento de calidad de educación hizo visibilizar un problema que afecta a miles de alumnos. Pero, al tratar de garantizar educación de calidad para todos, tenemos el paradojal resultado de una educación para algunos; pareciera que la gratuidad, política que en sí misma es positiva (por el lado de que busca hacer la educación superior accesible a todos), no tuvo una correcta implementación en lo que corresponde a financiamiento, ya que, al discriminar a aquellas instituciones que cumplen con criterios de calidad (acreditación), disminuye al mismo tiempo la oferta de universidades. El problema se genera cuando buenas instituciones, no puedan seguir asegurando su acreditación, porque no tienen los recursos suficientes, dado el problema explicado anteriormente, dejando fuera a miles de alumnos y volviendo al punto de partida, que es una educación solo para unos pocos.

El nexo entre gratuidad y acreditación, pareciera ser un arma de doble filo, que es necesario repensar.

El gobierno ya estudia extender el plazo para que las instituciones que no están acreditadas ―en su gran mayoría instituciones profesionales―, puedan acceder a ella. Es necesario estudiar las causas que podrían generar un mayor número de cierre de instituciones de educación superior, en especial aquellas que relacionan la política de la gratuidad y la acreditación. Una educación pública, gratuita y de calidad, podría hacerse de diversas maneras, sin afectar los proyectos educativos, ni tampoco a muchas familias y miles de estudiantes se queden sin poder estudiar por una política pública mal implementada.