Universidad De Chile Vs Colo Colo
Agencia Uno
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Por cuarto año consecutivo, Universidad de Chile mirará desde muy lejos la pelea por el título. Ni siquiera el hecho de contar con la planilla más cara del fútbol chileno en las últimas temporadas le ha permitido a los azules ser protagonistas hasta el final de un campeonato chileno. Está claro que los salarios no entran a la cancha, pero habría que preguntarle a los dirigentes y directores deportivos en qué estaban pensando cuando firmaron tamaños contratos para acabar viendo tan paupérrimos rendimientos.

Responsables hay muchos. Apuntar a un solo responsable de esta lastimosa actualidad seria injusto. Todas las críticas se las llevan los jugadores y Esteban Valencia, pero no son los únicos. Los administradores, antiguos y nuevos, además de quienes hoy toman las decisiones futbolísticas y administrativas, son tanto o más responsables de un presente que tiene a los hinchas con la moral y la autoestima por el suelo.

Sin duda que la U vive momentos difíciles. En todo ámbito. Por herencia, pero también por malas decisiones en el pasado reciente. En algún momento, los buenos resultados deportivos tapaban malas gestiones administrativas. En otros, fue al revés. Hoy, sin embargo, nadie sabe a qué pueden aferrarse los fanáticos para imaginar un futuro mejor. Los nuevos dueños no dan la cara y solo utilizan canales informales para endulzar oídos, haciéndoles creer a sus eventuales interlocutores que solo vienen cosas buenas en el club. Y el presidente Cristian Aubert tampoco asoma muy dispuesto para explicar públicamente, sea por decisión propia o por indicación de los nuevos dueños, qué se pretende hacer con el club. Una estrategia que no ayuda en nada en momentos donde todo asoma oscuro.

Pues bien, hasta ahora, en cuatro meses de gestión, lo único tangible y concreto para analizar del famoso y desconocido fondo de inversión que se hizo con el paquete accionario de Carlos Heller es la ratificación de Esteban Valencia como técnico. Y  ahí están los resultados. Un equipo sin rumbo y sin alma, que pierde con el puntero y con el colista sin dar mayores señales de vida, y que entremedio quedó eliminado de la Copa Chile por un equipo del ascenso. Para colmo, le regala a sus hinchas una declaración tan ilógica como incomprensible tras la derrota ante Santiago Wanderers, donde solo tuvo un remate al arco: "El equipo desde la actitud en el segundo tiempo me dejó buenas sensaciones". Si ese es el nivel de conformismo que hoy invade al cuerpo técnico de la U, lo concreto es que el futuro inmediato se ve muy negro.

Pero hay más. La figura del nuevo gerente deportivo, el ecuatoriano Luis Roggiero, es tan enigmática como la de los nuevos dueños, y lo cierto es que el trabajo que tiene encima es tan grande que resulta complejo imaginar que será capaz de torcer el rumbo de este buque que tiene demasiados agujeros. Un hombre más apegado a los números que a la cancha, que deberá hacer una reestructuración total de un plantel y de un equipo de trabajo del fútbol profesional y formativo que desde hace muchos años viene dando bote.

El plantel tampoco hace mucho por la causa. Rendimientos individuales paupérrimos, referentes con la cabeza más puesta en saber si les van a renovar para el próximo año y refuerzos en su mayoría mal elegidos y que en otro momento de la historia del club jamás hubiesen ingresado siquiera al CDA como visitantes. Los últimos 180 minutos de la U quedarán enmarcados como lo que no debe hacer un equipo denominado grande: sin actitud, sin compromiso ni menos rebeldía ante la adversidad. Y todo puede ser aún peor si las derrotas comienzan a acumularse.

Así está la U. Sin saber a qué aferrarse en lo deportivo y apostando todo a que un mago matemático dibuje la carta de navegación del club para los próximos años. Mientras tanto, el equipo se desmorona, mira de muy lejos la pelea por el título y camina la cancha sin saber realmente qué hacer. Como dice alguien por ahí, siempre se puede estar peor.

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