1Productores chilenos afirman que molineros están postergando decisiones de compra de trigo nacional para hacer descender los precios.

El nerviosismo los ha llevado a vigilar todos los movimientos del eventual competidor. No por nada, los productores chilenos de trigo saben que, hace algo más de una semana, zarparon desde Buenos Aires dos buques cargados con 25 mil toneladas de ese cereal, con Chile como destino.

Sería el reestreno del trigo argentino en estas tierras, después de que el gobierno de Mauricio Macri eliminara prácticamente todas las restricciones a las exportaciones agrícolas que impuso la administración de la familia Kirchner Fernández. Una de las primeras decisiones de Macri, en diciembre de 2015, fue levantar el impuesto de 23% a las exportaciones de trigo y eliminar las cuotas de exportación. Lo mismo hizo para el maíz y la carne. Esto, sumado a la devaluación de 26% del peso frente al dólar, puso nuevamente en competencia al agro de ese país.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos cambió inmediatamente sus cifras y proyectó que las exportaciones de trigo argentino subirán 55% este año, llegando a un total de 6,5 millones de toneladas.

Para el agro chileno, el regreso de Argentina a las grandes ligas está lejos de causar entusiasmo. Al contrario: los productores locales temen que algunos molinos aprovechen esta coyuntura para ofertar menos dinero por el trigo chileno o, incluso, para postergar decisiones de compra, de modo de presionar a la baja el precio. Esto se da justo en el período de cosecha en Chile.

Según el secretario general de la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco (SOFO), Andreas Kobrick, algunos molinos traen trigo argentino para hacer bajar el precio. Dice que entre Pascua y Año Nuevo, cuando Macri anunció la eliminación de las retenciones, el precio en Chile bajó de $18 mil a $15 mil el quintal en molino.

En esas mismas semanas, agrega, al menos tres grandes molinos de la zona central dejaron de comprar trigo nacional: “Usted rechaza un par de camiones y lo que va a lograr es que los productores le vendan a cualquier precio”, dice.

Un productor, que prefiere mantener su nombre en reserva, asegura que detrás de estas decisiones de algunos molinos no hay necesariamente una estrategia comercial legítima, sino más bien una movida especulativa: “Los principales proveedores de Chile son Estados Unidos y Canadá, principalmente por un tema de calidad similar a la chilena. Pero compran un camión de trigo argentino barato, de mala calidad justo en época de cosecha, para generar una estampida entre los productores chilenos”, asegura.

Cotrisa: “Claro que hay un efecto fuerte sobre las expectativas”

Iván Nazif, gerente general de Cotrisa -empresa estatal que compra trigo a pequeños productores para disminuir las asimetrías de negociación entre productores e industria procesadora-, prefiere no juzgar intenciones; sin embargo, no niega que la situación de los productores locales puede complejizarse a causa del retorno de Argentina al mercado internacional: “Sabemos de un barco que viene con trigo para un molino importante de la zona central de Chile. El solo hecho de que se haga ese negocio en el período de cosecha, impacta, porque quien hace ese negocio está consiguiendo un precio más bajo y un flete más bajo”, afirma.

¿Por qué están comprando en Argentina justo cuando en Chile se está cosechando? “Siendo un mercado abierto, los agentes usan todos los recursos de que disponen, y si yo digo que voy a la esquina a comprar barato, le estoy enviando un mensaje a mi proveedor habitual para que me baje el precio, entonces, claro que hay un efecto fuerte sobre las expectativas”, asegura Nazif.

Agricultores temen glosas adulteradas

Entre los molineros, la mirada es diametralmente opuesta y aseguran que si algunas empresas han suspendido la compra de trigo chileno, es simplemente porque hay expectativas de que el precio siga bajando o porque ya tienen suficiente stock . “Usted compra hoy, pero para los próximos meses. Cada molino puede sacar sus cuentas de cuál es el riesgo que puede asumir al comprar hoy”, indica el presidente de la Asociación de Molineros de la Zona Central, Sergio Ossa.

“Los molineros compran el trigo que les convenga más”, agrega.

Las cifras hablan de una fuerte baja en el precio del trigo desde hace cuatro años. Según datos de Cotrisa, en 2012, el precio FOB Golfo de una tonelada de trigo era de US$ 299,8 y en 2015, US$ 220,5; es decir, en ese período el precio del cereal cayó 26,4% y se ubicó en su nivel más bajo desde 2009. En lo que va de 2016, la tendencia a la baja continúa: el precio FOB Golfo es de US$ 209 la tonelada y el argentino, US$ 170. ¿El chileno? US$ 228, señala un molinero de la zona central.

Reunión en Minagri para pedir mayores controles aduaneros

Los productores locales de trigo no desconocen que el cereal importado puede ser, en algunos casos, más barato que el chileno. Sin embargo, alegan que no se trata, necesariamente, de productos comparables.

Por eso se reunieron el lunes de esta semana con las autoridades del Ministerio de Agricultura, para hacerle ver al Gobierno la necesidad de extremar las medidas de fiscalización para que el trigo que llega desde el exterior tenga la calidad que efectivamente aparece en su glosa de internación.

La calidad y el precio de los distintos trigos, señala Kobrich, depende de variables como el gluten, proteínas y humedad del cereal. Esas variables, entre otras, pueden hacer la diferencia entre trigo candeal, panadero o para forraje de animales.

El temor de los productores chilenos es que algunos importadores ingresen trigo de consumo animal, por ejemplo, bajo el rótulo de trigo panadero, con el propósito de hacer bajar los precios a nivel local. “Se trataría de fraude aduanero”, afirma un agricultor.

“Lo que pedimos es saber bien qué están trayendo; Aduanas tiene un laboratorio y puede verificar”, dice Kobrich.

En la misma línea se pronuncia la gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Ema Budinich: “Si Aduanas no hace la pega y ponen en una glosa trigo duro y lo que viene es basura, es un tema súper sensible para los productores locales”.

¿Por qué las sospechas? Porque durante la temporada 2015 las zonas trigueras de Argentina fueron afectadas por inundaciones y, segundo, porque no se sabe en qué calidad se encuentra el cereal que los productores de ese país mantuvieron en stock desde la temporada anterior.

Cotrisa salió a comprar para estabilizar precios

La persistente caída del precio del trigo hizo reaccionar esta semana a Cotrisa. La empresa estatal anunció que iniciará el proceso de compra de trigo a los pequeños agricultores.

Para adoptar las decisiones de participar como poder comprador, Cotrisa monitorea, en forma permanente, el comportamiento de los precios en el proceso de comercialización del trigo nacional.

“Cuando abrimos un poder comprador publicamos un precio que es igual o mayor al que está pagando el mercado; damos una señal de que el precio debería ser mayor. Sin embargo, nosotros compramos una cantidad máxima de 350 quintales por productor, entonces, más que una intervención, lo que hacemos es dar una señal”, afirma Nazif.

LA PERSISTENTE caída del precio del trigo hizo reaccionar esta semana a Cotrisa, que anunció que iniciará un proceso de compra.

 La mantención de las retenciones para la soja podría alentar una reconversión hacia el trigo

En la temporada 2015, Chile registró 241 mil hectáreas de trigo y una producción de 1,33 millones de toneladas.

Argentina, en tanto, tiene más de cuatro millones de hectáreas, con una producción anual de 14 millones de toneladas. De ellas, el gobierno de Kirchner permitía exportar una cantidad limitada. Con esto, la administración anterior buscaba asegurar la disponibilidad de trigo a bajo precio para el mercado local. Con Mauricio Macri, en cambio, esas restricciones ya no existen.

Argentina no solo dispondrá de la cosecha de este año (11 millones de toneladas), sino también de tres millones de toneladas que los agricultores de ese país guardaron de la cosecha del año pasado a la espera del final del período Kirchner. Con esto, ese país dispone de 14 millones de toneladas.

La irrupción del trigo argentino ya ha dejado heridos en otras latitudes: Hace dos semanas, Egipto cerró una licitación por 120 mil toneladas, en la que participaron los productores de Francia, Rusia y Argentina. La oferta del país sudamericano fue US$ 6 más barata.

A esto se suma que la superficie plantada podría seguir creciendo.

El gobierno de Macri eliminó las retenciones para todos los productos exportables del campo -trigo, maíz, carne-, menos para uno: la soja. En este último caso, la redujo marginalmente.

Según la gerente de estudios de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Ema Budinich, la mantención de las retenciones para la soja podría alentar a los productores de ese cultivo a reconvertirse e ir hacia el trigo.

Con eso, la sobreoferta de este cereal se haría más evidente: “Los incentivos están puestos para que los productores argentinos recuperen los niveles de producción, y como la soja tiene impuestos todavía, van a reemplazar soja por trigo. Les va a salir más a cuenta porque el Estado no les va a morder una parte de la producción. Eso se notará en los próximos años”, afirma.

¿En qué pie quedarán los agricultores chilenos. “En el largo plazo, nuestros productores tienen que mejorar sus niveles de rendimiento o no les va a dar el cultivo con los precios por el suelo. Sin embargo, en estos cultivos es difícil competir con los vecinos porque ellos tienen producción extensiva”, señala.

Fuente: Portal del Campo