uva de mesa1Compradores aun no entregan señales al mercado, aunque se programan reuniones para los próximos días.

Sin referencia de precio, lo que es habitual por estas fechas aún distantes de a las vendimias que se inician en abril, están los pequeños productores de uva vinífera de la zona. No es desconocido que los viñateros vienen saliendo de un mal año y de no haber un repunte la situación podría volverse crítica. El dirigente de los viticultores de Quillón, Juan Carlos Lagos, afirma que sin ser un buen precio, para poder mantenerse en el negocio se requiere de un valor de a lo menos $150 por kilo de uva.

Afirma que el sector mas sensible a los bajos precios de su gremio son los productores de uva, porque quienes se dedican a la elaboración de vino a granel logran mejores valores por su producto, y los que hacen vino embotellado también, además que no cuentan con la presión de lo perecible que es la uva.

El dirigente explica que para esta temporada hay algunas novedades que pueden cambiar en parte la situación desmedrada de los productores frente a la industria, ya que con apoyo de Indap y en el contexto de la Mesa del Vino que lidera la Seremi de Agricultura, los productores están más organizado. “Vamos a tener cuatro centros de acopio. Nosotros los de Cerro Negro en Quillón, formamos la Cooperativa y Vitivinícolas de Cerro Negro Quillón, gracias al apoyo de Copelec, que nos ayudó con asesoría legal gratis. Ahora como cooperativa vamos a negociar nuestra producción y ya estamos planificando reuniones para las próximas semanas que van a empezar con RR Wines”.

El productor y dirigente agrega que los dos años anteriores los precios del mercado de la uva no han permitido a los viñateros ni siquiera cubrir los costos de la producción y que la última temporada resultó para ellos una situación muy crítica, con valores de $50 por la uva país y $80 por la blanca, cuando su precio de sustentación es de $150.

Precio debe ser al alza

El académico de la Universidad de Concepción, Alejandro Chandía, quien además se ha desempeñado como empresario vitivinícola, tampoco sabe datos ciertos de precio y estima que los productores son reacios a darlos con antelación por las acusaciones de colusión de que han sido objeto. Comparte plenamente la apreciación del dirigente Lagos, en el sentido de que un precio de sustentación para la uva tradicional de Ñuble es de $150 por kilo. “Con ese monto los agricultores no tienen grandes utilidades, pero un valor de ese nivel les permite mantenerse en el mercado y seguir durante el año”, comenta. También comparte con los productores que precios como los que se vieron el año pasado no cubren ni los costos del cultivo.

Haciendo un análisis económico, precisó que la tendencia del valor este año debería mostrar un repunte, porque hay al menos tres hechos objetivos que así lo avalan. Uno es que el país exporta el 75% del vino y que el dólar muestra alzas de 40% con respecto al año pasado; el otro es que se trata de un producto funcional a las necesidades del mercado y el tercero es que las cifras de exportación de vino a granel y embotellado muestran un aumento.

En todo caso, precisa que no hay antecedentes que den claridad de como se va a comportar el mercado, por lo que habrá que esperar.

Afirma que al menos en las cepas finas, las grandes viñas tienen ya arreglado su tema con los contratos y que este año estarían pagando precios más razonables, de entre $200 y $400 por la mejor uva, lo que es una buena señal.

El seremi de Agricultura, Rodrigo García, que también ha estado ligado al negocio del vino, consultado por LA DISCUSIÓN plantea que “el mercado regional no ha dado señales de precio. Es un mercado ‘spot’ que es de minuto, porque no trabaja en base a contratos. Adicionalmente, quiero mencionar que de acuerdo a información de Odepa, las exportaciones de vino a granel y embotellado han aumentado”.

Estas son las señales y los nuevos escenarios que van a encontrar los poderes compradores de la industria del vino en la zona esta temporada. Los viñateros se encuentran más organizados, tendrán centros de acopio propio, lo que permitirá que un número importante de pequeños viñateros estén en un mejor pie frente al mercado.

Plantean que la organización les permitirá tener volúmenes interesantes para que alguno de los poderes compradores se interese en hacer un trato directo a valores más razonables. Al menos eso es lo que espera que ocurra Juan Carlos Lagos en el nuevo Centro de Acopio de su cooperativa, dotado con romana para camiones, patios de descarga higiénicos para la uva y todas las condiciones de un poder comprador, incluyendo capital.

Fuente: Portal del Campo