En agosto de este año, Carmen Gloria Arroyo sorprendió al contraer matrimonio con Bernardo Borgeat, su pareja desde hace 12 años.
Aunque durante mucho tiempo aseguró que no tenía interés en casarse, un inesperado episodio la hizo cambiar radicalmente de opinión.
“Jamás me voy a casar”
Durante su participación en el programa “Sin Editar” de Pamela Díaz, la reconocida abogada y conductora de televisión explicó por qué decidió dar este importante paso, pese a que antes lo descartaba rotundamente.
“Pasé de ‘jamás me voy a casar’, a decir ‘yo no me quiero casar, pero si para él es importante, quizás lo conversaría’. Después pasé a ‘no, no lo necesito’”, confesó Carmen Gloria.
La “Fiera”, por su parte, recordó las conversaciones que habían tenido años anteriores, donde la abogada insistía en que no era necesario casarse a su edad, y con los hijos ya grandes. Sin embargo, la historia cambió por completo tras una situación médica que enfrentó Bernardo Borgeat.
Una urgencia médica lo cambió todo
La jueza reveló que todo comenzó cuando su pareja sufrió una reacción adversa a una anestesia y debió ser atendido de urgencia en una clínica. En ese momento, ella no pudo entrar a verlo por no tener un vínculo legal.
“Me dicen: ‘¿y usted qué parentesco tiene con él?’”, recordó. “Eso legalmente no es nada, solo familiares directos”, explicó.
“Tuve que llamar a la mamá de los hijos de Bernardo para que fuera. No podía ir en ese minuto, podía al otro día. Y al final, si no era porque soy conocida y hablé con el médico, me dejaron entrar”, relató la conductora.
Este episodio fue un punto de inflexión. “Eso me hizo replantearme: ¿Y si a mí me pasa algo? Va a venir mi ex a desconectarme, porque a otra cosa no va a ir”, afirmó con humor, pero también con crudeza.
La abogada reflexionó sobre lo que implica no tener un vínculo legal, incluso después de más de una década de relación. “Aunque lleves 10 o 15 años, en la ley tu pareja no es nadie. Lo conversamos varias veces después que pasó”, aseguró.
También confesó que pensó en el futuro de su hogar. “Si me pasa algo, mis herederos son mis hijos. Se van a quedar con la casa. ¿Van a echar a Bernardo?”, planteó.