La batalla legal entre Daddy Yankee y su ex esposa, Mireddys González, acaba de escalar a un nuevo y mediático capítulo. El artista puertorriqueño, que anunció su retiro de los escenarios en 2023, presentó una demanda ante el Tribunal Federal contra Mireddys y su hermana, Ayeicha González-Castellanos, acusándolas de una supuesta conspiración en su contra que incluiría la retención y ocultamiento de documentos clave vinculados a sus empresas.
Según el documento legal de 27 páginas, el reguetonero de 49 años sostiene que ambas mujeres “saboteaban operaciones fundamentales” de las compañías El Cartel Records, Inc. y Los Cangris, Inc., con el aparente objetivo de perjudicarlo en medio del proceso de separación.
La denuncia indica que las demandadas ocultaron información crucial relacionada con dos de los proyectos más importantes de la carrera reciente de Daddy Yankee: la venta multimillonaria de su catálogo musical y la exitosa gira de despedida “La Última Vuelta World Tour”, que representó el cierre de su carrera artística.
“Este caso surge de una profunda traición a la confianza y de una campaña deliberada para socavar la integridad de una empresa desde dentro”, se lee en la demanda. El equipo legal del artista alega que las acciones de ambas hermanas fueron “calculadas y ejecutadas” justo cuando estaban a punto de perder el control de las entidades legales.
Daddy Yankee solicita que ambas lo indemnicen por más de 12 millones de dólares. La demanda detalla lo siguiente:
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5 millones de dólares en daños punitivos para cada una de las empresas afectadas.
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1 millón de dólares adicionales para cada compañía como compensación por daños y perjuicios.
Este nuevo episodio se suma al proceso de divorcio que la pareja inició oficialmente en diciembre de 2024, cuando el cantante confirmó públicamente que, tras intentar salvar su matrimonio, aceptaba la decisión de separarse tras más de 30 años juntos y tres hijos en común.
La situación sigue generando atención tanto en la industria musical como en los medios internacionales, dejando entrever que el conflicto está lejos de resolverse.