El mundo de la música tradicional se viste de luto. Este martes se confirmó el fallecimiento de Paulina Tamayo, una de las voces más emblemáticas de Ecuador y referente del folclor latinoamericano. La artista, conocida como La Grande del Ecuador, murió a los 60 años a causa de un paro cardíaco ocurrido en su domicilio, según informaron medios locales y sus familiares.
A través de las redes sociales oficiales de la cantante, su familia compartió un emotivo mensaje despidiéndose de ella: “La Grande del Ecuador, una leyenda de nuestra música, nos deja un legado que vivirá por siempre. Su voz queda en el corazón de todo un país. Gracias por tanto, eterna Paulina.”
Su representante, Karina Córdova, también expresó su pesar y la definió como “un verdadero patrimonio de la música nacional”. “Querida Pauli, me confiaste tu vida artística y ahora debo cumplir tu deseo de manejar tu despedida”, escribió en un sentido mensaje.
Las reacciones no tardaron en llegar. Artistas de toda la región lamentaron la noticia, entre ellas la cantante peruana Eva Ayllón, quien escribió: “Aún sin poder creerlo. Descansa en paz, querida Paulina. Me quedo con este abrazo y con todo lo que pudimos conversar la última vez que coincidimos en Quito.”
Ambas artistas habían compartido recientemente una colaboración musical en Lima: una nueva versión del clásico Sombras, cuyo lanzamiento estaba programado para noviembre. Ese proyecto, que unía dos voces icónicas del folclor andino, será recordado como el último trabajo de Tamayo.
Una carrera llena de historia
Nacida en Quito en abril de 1965, Paulina Tamayo inició su camino en la música a los siete años. Su talento la llevó a convertirse en una de las figuras más importantes de la canción ecuatoriana, destacando por su interpretación del pasillo, el albazo y el sanjuanito.
Con más de 40 años de trayectoria, la artista grabó una extensa discografía con títulos como Hoy como ayer, Inimitable y Ecuador en mi corazón. Además, recibió múltiples distinciones por su aporte a la cultura ecuatoriana y llevó su voz a escenarios de Estados Unidos, Colombia, Perú y España, donde fue ovacionada por las comunidades migrantes.
Paulina Tamayo fue más que una intérprete: fue un símbolo de identidad, orgullo y talento. Su legado perdurará en cada nota de su música, que seguirá acompañando a generaciones de ecuatorianos y amantes del folclor en toda América Latina.