La actriz Fernanda Salazar sorprendió al contar un aspecto poco habitual de su vida familiar, luego de explicar en detalle por qué actualmente convive en la misma casa con su expareja, el actor Francisco Dañobeitía, y su actual pareja.
La revelación la hizo durante su participación en el podcast “Más de ti”, donde abordó con total naturalidad la dinámica que mantiene junto a su círculo más cercano.
Una convivencia poco común, pero organizada
Según explicó la actriz, esta decisión responde principalmente a razones prácticas y familiares, especialmente pensando en el bienestar de su hijo en común con Dañobeitía.
En la vivienda también reside su actual pareja, Juan José, junto al hijo que tienen en común, Lilo, además del hijo mayor de Fernanda, Gael, y el propio Francisco Dañobeitía.
Una estructura familiar que, según la actriz, se ha dado de forma natural con el paso del tiempo.
“Es nuestra dinámica familiar”
Fernanda Salazar explicó que esta forma de convivencia no es nueva en su relación, sino que se ha construido durante años de acuerdos y respeto entre todas las partes involucradas.
“Y también porque con Pancho tenemos proyectos no solo familiares, sino también laborales en conjunto. Necesitábamos estar un poquito más cerca para que eso sucediera”, detalló.
La actriz también destacó que su actual pareja ha sido parte fundamental en la estabilidad de este modelo familiar.
“Juan José y yo llevamos siete años de relación. Él está absolutamente acostumbrado y ya tiene su propia dinámica con Francisco también”, señaló.
Una mirada distinta a la familia
Salazar también reflexionó sobre las críticas o sorpresa que puede generar este tipo de convivencia, asegurando que para ella se trata de algo completamente normalizado dentro de su entorno.
“Sé que para el común de la gente quizás puede ser medio extraño, lo que me parece mal. Siento que lo de nosotros debiese ser lo común, llevarse bien con el papá de tus hijos aunque ya no haya una relación de pareja”, expresó.
En esa misma línea, agregó que muchas veces se normaliza el conflicto entre exparejas, algo que ella busca evitar por el bienestar de sus hijos.
“Está normalizado llevarse mal. Ojalá la gente se llevara bien por los niños fundamentalmente. Nuestro círculo lo entiende, pero un poquito más afuera hay mucho cuestionamiento”, cerró.