La actriz Luz Valdivieso abordó con honestidad uno de los episodios más complejos de su vida personal: su mediática separación de Marcial Tagle, padre de sus tres hijos, ocurrida hace cerca de cuatro años. En conversación en el programa Más que titulares, junto a Javiera Quiroga, la intérprete realizó un profundo mea culpa, reconociendo errores en la manera en que enfrentó públicamente ese proceso.
“Han sido años de harto análisis porque fue todo muy raro”, comenzó señalando, antes de sincerar una autocrítica directa: “Fui violenta; arrasé. Fui súper dura con él”. La actriz explicó que vivió la ruptura como una olla a presión emocional, una experiencia que la llevó a cuestionarse sus propias acciones.
La culpa, el perdón y la madurez
Durante la entrevista, la periodista destacó que Valdivieso asumiera responsabilidades sin buscar culpables externos, algo que la propia actriz reconoció como parte de un proceso largo y necesario. “Yo tengo muchas justificaciones para haber hecho las cosas como las hice… pero hay algo que no te deja tranquila: la culpa, la sensación de que no está correcto lo que estás haciendo”, reflexionó.
En esa línea, aseguró que “disculparse es sacarse esa mochila, intentar respirar y sentir alivio”.
Coparentalidad y prioridad absoluta: sus hijos
Pese al complejo quiebre, Luz Valdivieso quiso subrayar la sana coparentalidad que hoy mantiene con Marcial Tagle. “Eso habla de dos personas grandes, que tienen altura de miras”, afirmó, agregando que no tiene dudas de que él es “el mejor papá que mis niños podían tener”, y que tampoco ha sido cuestionada en su rol de madre.
La actriz valoró especialmente el sistema de cuidado compartido que han construido: “Para mí es exquisito que tengamos una semana y una semana”, explicó, destacando la flexibilidad que les permite estar presentes y, al mismo tiempo, mantener espacios personales. “Creo que es el mejor negocio que uno puede hacer”, añadió.
Eso sí, fue enfática en señalar que este tipo de acuerdos solo funcionan cuando existe verdadera disposición: “Se puede cuando el hombre quiere ser un buen papá. Hay casos en que es imposible”, advirtió.
“Hay que dejar de lado los egos y priorizar a los niños. Nunca ponerlos de por medio como moneda de cambio. Los hijos tienen que correr por otro carril”, finalizó.
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