Por primera vez desde que su amistad se quebró, Fernando Solabarrieta rompió el silencio. En el programa “El Internado” de Mega, el periodista deportivo se refirió a su distanciamiento con Iván Zamorano. Una conversación con el actor Etienne Bobenrieth lo llevó a un territorio emocional inexplorado.
Durante la confesión, Solabarrieta se mostró visiblemente conmovido. Recordó la estrecha relación que mantuvo durante años con el exdelantero de la Roja. Un vínculo que terminó de manera abrupta y que hasta ahora no había abordado públicamente.
El mea culpa y la nostalgia
“Con Iván fui muy amigo“, comenzó relatando el periodista. Reveló que conoce a Blu Dumay, hijastra de Zamorano, desde que era pequeña. “Y con Iván nos distanciamos hace unos años”, confirmó el doloroso alejamiento.
Solabarrieta fue honesto sobre su percepción del conflicto. “Yo siento que él estuvo mal“, expresó con sinceridad. Pero también mostró apertura a la autocrítica: “él probablemente dirá que yo a lo mejor en algo estuve mal“.
Admitió que tenía “cortada esa situación” emocionalmente. El tema había permanecido en un cajón cerrado hasta esta confesión televisiva. Un capítulo pendiente en su vida personal.
El reencuentro emocional con Blu Dumay
El periodista aprovechó para expresar su cariño hacia Blu Dumay. La joven, hija de María Alberó e hijastra de Zamorano, despertó sus emociones. “Cuando Blu habló (sobre Iván) me emocioné y la abracé“, recordó.
“Le dije ‘me encanta esto que has dicho, estás tan grande, tan bien criada'”, confesó Solabarrieta. El encuentro lo tomó por sorpresa emocional. Revivió momentos del pasado que creía superados.
“Me emocioné porque pasamos muchos años juntos“, explicó sobre su conexión familiar. “(Blu) me obligó hoy a sentir sensaciones, a acordarme y extrañar”. La nostalgia fue más fuerte que el resentimiento.
Los años de amistad y camaradería
Solabarrieta recordó la intensidad de su vínculo con el exfutbolista. “(Con Iván) nos juntábamos todos los fines de semana, todos“, reveló. Una rutina que demostraba la profundidad de su conexión.
“Yo lo quise mucho, fuimos muy amigos“, añadió con voz quebrada. La confesión mostró que, a pesar del distanciamiento, el cariño persiste. Las heridas no han borrado los buenos momentos.
La lucha personal contra las adicciones
Más allá del tema Zamorano, el comunicador abordó su lucha personal. Volvió a hablar de su batalla contra las adicciones, tema del primer episodio del reality. “Pido disculpas porque esto lo he hablado como tres veces“, comenzó.
Confesó que no puede evitar emocionarse cada vez que toca el tema. “Yo no entendía por qué los logros no me hacían felices“, reflexionó. Reveló una dolorosa verdad sobre su motivación pasada.
“Porque los logros no eran para mí, eran para que la gente me quiera”, admitió. Una búsqueda externa de validación que marcó su vida. “Para que mis amigos me quieran, para que mis padres me hablen“.
“Tengo mucho miedo al rechazo, porque siempre pienso que no soy suficiente“, cerró.