El actor Pancho Melo se abrió como pocas veces en una conversación con Pedro Engel, donde habló no solo de su carrera, sino también de sus procesos creativos, su conexión espiritual y un momento que marcó su trayectoria en la teleserie Los Casablancas.
Con honestidad, Melo reconoció que en sus inicios construía a sus personajes desde la rigurosidad, anotando cada detalle de su psicología. Sin embargo, con el paso de los años entendió que el verdadero arte está en la intuición. “Era incómodo, era tenso. Hasta que me di cuenta de que podía recibir información de todos lados, de lo que suceda, de lo que el universo me regale”, explicó.
Hoy, el actor apuesta por la libertad y por dejar espacio a lo inesperado: “Aprendí a no tener cábalas. Si uno se aferra a eso y no ocurre, queda bloqueado. Prefiero navegar, dejar que la magia suceda”.
Un momento irrepetible en Los Casablancas
Entre risas y recuerdos, Melo evocó una escena que grabó junto a Pancho Rey en la teleserie que actualmente está al aire.
“Fue sublime. La trabajamos mucho, y de pronto sucedió algo que no se puede planear. Esos instantes son los que uno atesora siempre, cuando el alma realmente se conmueve”, relató.
Espiritualidad y herencia familiar
En la entrevista también habló de su vida íntima y de cómo busca sostenerse en la fe en momentos de soledad. “En mi soledad tiendo a conectarme, tiendo a hablar con la divinidad. Me calman, me apaciguan… Me gustaría tener aún más fe”, compartió.
Finalmente, reflexionó sobre el peso de la historia familiar y el karma: “Para mí el karma no es negativo. Tiene que ver con generaciones pasadas que de alguna forma te acompañan y te entregan cosas buenas y malas. Uno va heredando todo, estamos conformados por esa historia”.