Una nueva participante de Amor a Ciegas desató una ola de comentarios en redes sociales tras revelar sus insólitos estándares amorosos durante una cita televisada.
Se trata de Dominic Riquelme, técnica veterinaria de 23 años, quien protagonizó un momento que no pasó desapercibido para los televidentes del programa.
Durante una conversación con el animador del espacio, Cristián Riquelme, la joven explicó sus criterios para elegir pareja. “Busco un hombre higiénico, limpiecito, que huela bien”, comentó, provocando la broma del conductor: “¿Pololeó con un murciélago? Quedó traumada, y ahora quiere alguien que se lave los dientes y se bañe”.
La participante se apresuró a aclarar que no había tenido malas experiencias con el tema de la higiene personal. “Ninguna mala experiencia con los olores, todo lo contrario. Es mi estándar y siempre he tenido novios que huelen exquisito”, explicó frente a las cámaras, dejando en claro que ese aspecto era una condición intransable para ella.
“¿Busca pareja o una mascota?”
Sin embargo, fue una frase posterior la que realmente encendió las redes sociales. “Quiero un hombre que viva y respire por mí. Que si yo le digo que tiene que venir, venga”, expresó Dominic sin filtros, generando reacciones inmediatas tanto en el estudio como entre los televidentes.
El mismo programa cuestionó la declaración, preguntando abiertamente si la joven buscaba un novio o una mascota. Una crítica que se repitió con fuerza en redes sociales, donde usuarios calificaron su comentario como controlador, tóxico e irreal.
El revuelo creció aún más cuando la joven criticó duramente a su cita, centrándose en la vestimenta del hombre, a quien apuntó por usar pantalón de buzo. “No me gustó cómo se vistió, no fue elegante”, comentó, sumando además críticas a su forma de hablar.
Las redes sociales no tardaron en reaccionar. Mientras algunos cuestionaron su actitud, otros defendieron su derecho a mantener estándares claros y personales en una cita.
Lo cierto es que la frase “que viva y respire por mí” se volvió viral y se convirtió en tendencia, alimentando memes y debates sobre el límite entre tener expectativas y controlar a la pareja.