Esta tarde se estrena en Agricultura TV un nuevo episodio de “Espacio Libre”, instancia donde expertos abordarán los temas más importantes de la contingencia a través de videocolumnas.
En este espacio, los destacados profesionales analizarán en profundidad distintos aspectos de la política y actualidad nacional e internacional, entregando perspectivas nuevas sobre los hitos que marcan el día a día.
Las columnas se estrenarán todos los lunes, miércoles y viernes a las 20:00 horas a través del canal de YouTube de Agricultura TV.
En esta edición del Espacio Libre, el Director Ejecutivo del Instituto Res Publica, José Francisco Lagos, plantea los aspectos negativos del proyecto FES (Financiamiento de la Educación Superior) que hoy avanza en la Cámara Baja y que la oposición espera poder frenar en el Senado. Lagos plantea que el proyecto está disfrazado de algo más justo que el CAE, pero que en realidad, exige a generaciones más jóvenes financiar los estudios de generaciones más viejas.
FES: Deuda joven y universidades en riesgo
En una acción que se podría catalogar como manotazos de ahogado, el presidente Gabriel Boric se encuentra intentando aprobar el que probablemente sea el último esfuerzo del actual gobierno antes de las elecciones de fin de año. Me refiero al proyecto que crea el nuevo sistema de financiamiento de educación superior, o FES. Sin embargo, el FES no es más que el último clavo en el ataúd que busca sepultar y poner fin al sistema de educación superior tal y como lo conocemos por varias razones.
Pero me centraré en solo cuatro que quizás son las más graves. En primer lugar, el proyecto busca eliminar el copago. Esto es, la diferencia que existe entre el arancel real que cobran las universidades y el arancel de referencia que es el que fija el estado para otorgar el financiamiento del actual crédito con naval del estado y de los recursos máximos a transferir por estudiantes en el caso de la gratuidad.
El problema no es la existencia del copago, al revés, este busca mantener el cobro de las universidades en montos relativamente razonables al siempre existir una diferencia que los alumnos y sus familias deben costear por sí mismos. De no existir ese copago, la solución puede ir por dos caminos. Un modelo como el estadounidense, el que el acceso a crédito es prácticamente ilimitado para financiar estudios de educación superior, supone que el cobro de las universidades sea ilimitado también, alcanzando precios extremadamente altos y que provocan en la práctica un número muy reducido de alumnos pueda estudiar sin un crédito.
El otro modelo posible es el que busca establecer el FES, uno de control de precios absoluto, en el que el estado le dice a las universidades y centros de educación superior cuánto pueden cobrar por cada plan de estudios y que en muchos casos no se condice con la realidad de las cosas. Esto genera un alto riesgo de desfinanciamiento de las universidades y constituye una traba al desarrollo humano de un país. Este modelo estatista ya existe en Chile, pero de forma parcial, ya que es la forma en que la gratuidad regula la cantidad de recursos que serán transferidos a cada institución.
¿Cuáles han sido sus consecuencias? Problemas económicos de varias universidades y transferencia del costo de la gratuidad a aquellos alumnos que no tienen este beneficio por medio de aranceles reales más altos. Por lo tanto, el problema no es la existencia del copago de quienes acceden a estudios superiores por medio de un crédito, sino que las alternativas que buscan eliminar el copago generan problemas mucho peores para el sistema educativo e incluso para los propios estudiantes. En segundo lugar, la forma en que el FES busca recuperar el crédito es por medio del impuesto al trabajo profesional y formal, ya que quienes accedan al FES, en el caso de que sea aprobado en el Congreso, deberán devolver mensualmente hasta el 8% de sus ingresos por un tiempo equivalente a 2 años por cada semestre cursado.
Es decir, en una carrera promedio de 10 semestres se acabará pagando hasta 20 años este crédito. Esto genera dos consecuencias negativas. La primera es que es una nueva barrera al acceso al empleo formal.
Al igual que la reciente reforma de pensiones, por ejemplo, coloca el incentivo perverso de que para tener un mayor ingreso líquido, el trabajador se resta de la fuerza formal de trabajo. Incluso en este caso es peor que la reforma de pensiones porque en ella la cotización es requisito para acceder a algunos de los beneficios al momento de jubilarse. En este caso el beneficio ya se recibió al momento de estudiar, por lo que al momento de estar obligado a pagar el impuesto del FES, el trabajador no recibe ninguna prestación actual.
Tercero, el FES es también peligroso para la autonomía universitaria. Si la gratuidad hoy es opcional para los centros de estudios superiores y a pesar de restarse ellas les permite continuar recibiendo pagos del Estado por concepto de beca y otros beneficios que cualquiera de sus alumnos puede obtener a través del Ministerio de Educación o las políticas públicas, el FES busca que todas las universidades deban formar parte de este sistema para poder recibir cualquier tipo de beneficio estatal. Por un lado entonces restringe la libertad de los estudiantes becados de elegir la institución de su preferencia y por otro lado se inmiscuye en la autonomía de las mismas instituciones para decidir si formar parte del sistema estatal por medio de la coerción de sus estudiantes.
Por último no nos olvidemos que el FES en su creación tiene como uno de sus objetivos la condonación de la deuda del crédito canadal del Estado, deuda que el propio presidente Boric y este gobierno ayudaron a aumentar y que representa un mil millonario costo para el fisco año tras año tras la promesa de condonación de la deuda en su campaña. Esto no sólo representa un problema de justicia desde el punto de vista de que quien se obligó a una deuda debe pagarle, no corresponde que otro mucho menos el resto de la sociedad la suma como propia, no sino que es también un problema de justicia en el sentido que la forma de financiar dicha condonación es por medio del impuesto ya señalado con el que cientos de miles de futuros estudiantes pagarán de su propio bolsillo los estudios de una o dos generaciones más grandes. Al final el proyecto no es más que una nueva política redistributiva de la riqueza en la que se exige a generaciones jóvenes actuales que paguen los estudios de la generación de personas como el propio presidente Boric que no se hacen cargo de sus propias deudas y que dicho sea de paso se han encargado de destruir el Chile en el que ellos mismos crecieron, acapararon todas sus oportunidades y que hoy que ya no pueden exigir mucho más de sus mayores buscan hacerlo de sus menores.