La socióloga y especialista en seguridad y crimen organizado Lucía Dammert manifestó sus reparos frente al denominado Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por Estados Unidos para abordar desafíos de seguridad en la región. En conversación con Hoja de Ruta, sostuvo que la propuesta tiene un componente geopolítico e ideológico que genera interrogantes sobre sus beneficios concretos para Chile.
Escudo de las Américas
Dammert planteó que el programa debe entenderse en el contexto de la estrategia de seguridad de Estados Unidos y de su intención de reforzar su influencia en América Latina. A su juicio, más que una herramienta estrictamente orientada al combate del crimen, la iniciativa funciona como un instrumento geopolítico.
La académica cuestionó además que países relevantes para la lucha contra el crimen organizado, como México y Brasil, no formen parte de la iniciativa. También advirtió que Estados Unidos tiene una relación compleja con los mercados ilegales, considerando su papel como consumidor de drogas y el ingreso de recursos provenientes de actividades ilícitas a su sistema financiero.
En el caso chileno, sostuvo que todavía no están suficientemente claros los beneficios de participar en este tipo de acuerdos, especialmente considerando la posición del país entre Estados Unidos y China y sus particulares vínculos comerciales.
“Ahora, para qué puede servirnos el escudo, no lo sé”, señaló, al plantear dudas sobre una estrategia que, según su análisis, pone énfasis en la militarización de la seguridad pública.
Coordinación institucional y desafíos del Ministerio de Seguridad
En el plano nacional, Dammert calificó la seguridad como uno de los ámbitos más complejos de administrar dentro del Estado. Explicó que la existencia de instituciones con atribuciones y autonomías propias dificulta la coordinación, especialmente cuando deben articularse las policías, el Ministerio Público y otras entidades públicas.
Sobre el Ministerio de Seguridad, sostuvo que su creación representa un avance institucional, pero que todavía existen desafíos para consolidar su funcionamiento y distribuir responsabilidades, en particular en materias vinculadas al orden público.
A su juicio, las instituciones de seguridad han recibido recursos importantes, pero resulta fundamental evaluar cómo se utilizan y fortalecer los mecanismos de control.
En ese contexto, destacó la profesionalización de Carabineros, aunque advirtió que persisten dificultades para asegurar que las capacidades policiales estén enfocadas en las prioridades del país. “Yo quisiera decir que eso es porque lo que le falta a Chile es una política criminal”, afirmó.
Perseguir el dinero detrás del crimen organizado
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la necesidad de ampliar el foco de la agenda de seguridad. A su juicio, la prioridad debe estar también en identificar los recursos que generan estas actividades y determinar cómo circulan dentro de la economía formal. Para ello, consideró relevante fortalecer las capacidades de inteligencia financiera y de investigación de las policías.
“La gran pregunta es dónde está el dinero. Más que quién es el jefe”, afirmó.
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