Aprender inglés durante la adultez es posible, incluso después de los 30, 40 o 50 años, aunque la edad puede influir en algunos aspectos del proceso.
Así lo explicó Roxana Orrego Ramírez, académica del Departamento de Lingüística y Literatura de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile (Usach).
La especialista sostuvo que el resultado no depende únicamente de la edad, sino también de factores como la motivación, la exposición al idioma, las estrategias de aprendizaje y la constancia.
“Aprender inglés en la adultez es perfectamente posible”, afirmó Orrego a Diario Usach.
Las ventajas de aprender inglés durante la adultez
De acuerdo con la académica, las personas adultas cuentan con determinadas herramientas que pueden favorecer el aprendizaje de una segunda lengua.
“Una persona adulta suele tener una mayor capacidad para comprender explicaciones, reconocer patrones, establecer relaciones entre conceptos, reflexionar sobre su propio aprendizaje y utilizar estrategias de manera consciente”, explicó.
Además, los adultos suelen tener objetivos concretos para aprender inglés. Viajar, acceder a oportunidades laborales, estudiar o comunicarse con otras personas pueden convertirse en motivaciones para mantener la práctica.
Por ello, Orrego plantea que la pregunta no debería centrarse solamente en si una persona adulta puede aprender el idioma, sino también en las condiciones en que desarrolla ese aprendizaje.
“La edad es un factor, pero no es el único ni necesariamente el decisivo. La exposición, la práctica, la motivación, la retroalimentación y la continuidad en el tiempo son fundamentales”, señaló.
¿Cuánto tiempo se necesita para aprender inglés?
Uno de los principales obstáculos para quienes trabajan o tienen responsabilidades familiares es encontrar tiempo para estudiar.
La académica advierte que no existe una cantidad exacta de minutos que garantice el aprendizaje, ya que también influyen el nivel inicial, los objetivos, la calidad de las actividades, la exposición y la retroalimentación.
Sin embargo, plantea que para una persona adulta “entre 30 y 60 minutos diarios de trabajo intencionado”, complementados con pequeños momentos de contacto con el idioma durante la semana, pueden constituir una rutina productiva.
La frecuencia también puede ser relevante. Según Orrego, suele ser más beneficioso mantener un contacto frecuente con el idioma que concentrar muchas horas de estudio en una sola jornada semanal.
Esto no significa necesariamente pasar una hora diaria frente a un libro. Escuchar un podcast mientras se camina, leer una noticia breve, cambiar algunas aplicaciones al inglés o describir mentalmente actividades cotidianas también pueden convertirse en oportunidades de aprendizaje.
De esta manera, la especialista plantea que la constancia y la exposición frecuente son elementos importantes para quienes buscan aprender inglés durante la adultez.