El próximo sábado 5 de septiembre comenzará a regir el horario de verano en gran parte de Chile, un ajuste que implica adelantar los relojes y que puede generar modificaciones en la rutina diaria de muchas familias.
Aunque para los adultos este cambio puede parecer menor, en los niños y niñas puede provocar alteraciones en el sueño, el ánimo y la conducta, especialmente durante los primeros días mientras el organismo se adapta al nuevo horario.
Entre las señales más frecuentes aparecen la irritabilidad, cambios de humor, mayor sensibilidad emocional, dificultades para conciliar el sueño y problemas para despertar en la mañana.
La académica de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, Cindy Villalón, explicó que los padres deben observar con atención cualquier modificación en el comportamiento de los menores tras este cambio de rutina.
“Es importante resguardar la salud mental de nuestros niños y niñas. Un cambio en la rutina puede afectarlos y por eso se debe estar pendiente de su conducta y comportamiento. Si observo que está más irritable, que ha cambiado su estado de ánimo o que se nota que está más emocional, llorando un poco más, eso podría ser una característica y un síntoma”, señaló la especialista.
Las señales que pueden advertir los efectos del cambio de hora en niños
Uno de los principales aspectos que puede verse afectado con el inicio del horario de verano es el descanso. El ajuste de una hora puede alterar los ciclos de sueño de los menores, generando dificultades durante la noche o cambios al despertar.
Según explicó Villalón, los padres deben estar atentos si aparecen modificaciones importantes en los hábitos de descanso.
“Hay que estar pendiente si se altera su sueño, es decir, cuesta que se quede dormido, despierta en la madrugada, cuesta mucho levantarlo o, por el contrario, despierta con demasiada antelación, eso también podría ser un síntoma del cual se debe estar pendiente”, indicó.
La especialista agregó que estas alteraciones no solo pueden afectar el bienestar emocional de los niños, sino también su desempeño diario.
En ese sentido, explicó que un descanso insuficiente puede tener consecuencias en la concentración y en el proceso educativo.
“Este tipo de características afecta directamente la concentración de nuestros niños y, por ende, en su aprendizaje, que está asociado a su proceso escolar y a todos los conocimientos que deben adquirir”, afirmó.
Sin embargo, la psicóloga hizo un llamado a no generar preocupación ante cambios puntuales, ya que el periodo de adaptación puede variar entre cada niño.
“Si la sintomatología surge una vez, no es problemática. Pero si ésta permanece en el tiempo por una o dos semanas o más, se debe entonces acudir a un especialista, porque tanto como los adultos, los niños también presentan cuadros de estrés y debemos entonces prevenir estos síntomas”, sostuvo.
Recomendaciones para adaptar a los niños al nuevo horario
Para reducir los efectos del cambio de hora en niños, la especialista recomendó anticiparse y realizar ajustes progresivos en las rutinas familiares.
Entre las medidas sugeridas se encuentran mantener hábitos saludables, fomentar la actividad física, cuidar la alimentación y asegurar una adecuada hidratación.
“Debemos buscar cómo adecuamos las rutinas y, para ello, es fundamental que generemos hábitos saludables, como hacer ejercicio, mantener una buena hidratación y una nutrición balanceada”, explicó Villalón.
La académica también entregó recomendaciones específicas para los menores con neurodivergencias, especialmente aquellos dentro del espectro autista, debido a que los cambios bruscos pueden generar mayores dificultades.
Según señaló, para estos niños las rutinas cumplen un rol fundamental y cualquier modificación debe realizarse de manera gradual.
“Sabemos que para estos niños las rutinas son fundamentales, y cuando hay un cambio se debe hacer de forma gradual. De a poco, en intervalos de 5 a 10 o 15 minutos como máximo, ir modificando el horario en que van a dormir y en el que se van a alimentar”, detalló.
Además, agregó que este tipo de transición progresiva puede ayudar a evitar episodios complejos asociados al cambio de rutina.
“Ese tipo de acciones van a impactar directamente en que sea un cambio significativo y no problemático, y desde ahí evitamos las crisis que se puedan asociar a ello”, afirmó.
Adultos también pueden verse afectados por el cambio de horario
Aunque la preocupación suele centrarse en los niños, la profesional también recordó que algunos adultos pueden experimentar dificultades con esta modificación de rutina.
Las principales señales pueden incluir problemas para dormir, despertares durante la madrugada, irritabilidad y cambios en el estado de ánimo.
Villalón explicó que no todas las personas reaccionan de la misma manera frente al cambio de horario, por lo que es importante prestar atención a las señales que entregue el organismo.
“Si bien los cambios de la rutina para algunos no son significativos, hay quienes tienden a afectarse mucho más, y por eso es importante estar pendientes de nuestra salud, en los cambios de rutina, en todas las adecuaciones”, indicó.
Finalmente, la especialista destacó la importancia de detectar a tiempo cuando estos síntomas se mantienen durante varios días, ya que podrían derivar en cuadros de estrés u otras afectaciones emocionales.
“Hay que estar pendiente de esta sintomatología, porque si surge, pero además permanece en el tiempo, eso podría generar un cuadro de estrés o un trastorno afectivo estacional, que tiene una base asociada a la depresión, y por eso es importante que sea detectado a tiempo”, concluyó.