Las altas temperaturas que afectan a la capital han dificultado el descanso nocturno de miles de personas. Las noches cálidas, cada vez más frecuentes, provocan problemas para conciliar el sueño y despertarse con sensación de agotamiento.
Especialistas recomiendan mantener el dormitorio fresco, ventilando en la mañana y durante la noche, y cerrando cortinas y persianas durante el día para evitar que el calor se acumule en la habitación.
La ropa de cama y el pijama también influyen. Usar sábanas de algodón o lino y prendas livianas ayuda a reducir la sensación térmica y favorece un descanso más profundo.
Asimismo, es importante hidratarse bien durante el día y evitar cenas pesadas, alcohol o cafeína en la noche, ya que estos factores elevan la temperatura corporal y dificultan el sueño.
Finalmente, una ducha tibia antes de acostarse puede ayudar al cuerpo a relajarse y prepararse para dormir. En medio de una ola de calor, pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia en la calidad del descanso.