Las vacaciones de invierno ofrecen una excelente oportunidad para que los niños y jóvenes se acerquen a los libros con curiosidad y sin presiones escolares.
Fomentar la lectura desde el hogar
Para fomentar la lectura, es clave crear un entorno donde los libros estén siempre a mano y sean parte de la vida diaria. También ayuda que los adultos den el ejemplo: leer en familia o compartir historias puede convertir esta actividad en un momento entretenido y afectivo.
Libros adecuados para cada lector
No todos los niños disfrutan los mismos textos. Por eso, es importante ofrecer variedad: cuentos, cómics, novelas o libros ilustrados. Dejar que ellos elijan aumenta el interés por leer.
Incluir la lectura en la rutina
Dedicar unos minutos al día para leer, como antes de dormir o en las tardes frías, ayuda a establecer un hábito. También es útil combinar lectura con otras actividades, como cocinar una receta de un libro.