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¿Cuánta agua deben tomar los adultos mayores? Experta entrega recomendaciones para evitar la deshidratación

¿Cuánta agua deben tomar los adultos mayores? Experta entrega recomendaciones para evitar la deshidratación
Adultos mayores – Agencia Uno

Con la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas, la hidratación vuelve a ser un aspecto importante para la salud, especialmente en las personas mayores.

La deshidratación puede pasar inadvertida en este grupo etario y transformarse en un problema silencioso que afecta su bienestar, autonomía y calidad de vida.

En el marco del Mes de las Personas Mayores, Priscilla Inostroza Salazar, académica de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, explicó los principales factores de riesgo.

¿Por qué los adultos mayores tienen mayor riesgo?

Según la especialista, el envejecimiento genera cambios fisiológicos que pueden dificultar la regulación de los líquidos en el organismo.

“El organismo regula el equilibrio del agua mediante mecanismos como la sed y la función renal. Con el envejecimiento, ambos mecanismos pueden ser menos eficientes”, explicó.

Por este motivo, una persona mayor puede presentar un déficit de líquidos antes de experimentar una sensación clara de sed.

El riesgo también aumenta debido a enfermedades crónicas y otras condiciones frecuentes, como el uso de diuréticos o laxantes, fiebre, vómitos y diarrea.

A esto se suman las dificultades de movilidad, deterioro cognitivo, problemas de deglución y el temor a beber agua debido a la incontinencia urinaria.

¿Cuánta agua deben consumir?

Las recomendaciones internacionales citadas por la académica sugieren una ingesta aproximada de 1,6 litros diarios de líquidos para mujeres mayores y 2 litros para hombres, además del agua aportada por los alimentos.

Sin embargo, Inostroza recalcó que las necesidades deben evaluarse de manera individual, considerando el peso, alimentación, actividad física, temperatura ambiental, enfermedades y medicamentos.

“Las necesidades dependen del peso, la alimentación, la actividad física, la temperatura ambiental, las enfermedades y los medicamentos que utiliza cada persona”, indicó.

Quienes tienen insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca o determinadas patologías asociadas a hipertensión arterial deben seguir las indicaciones de su equipo de salud respecto al consumo de líquidos.

La especialista también recomendó evitar esperar la sensación de sed para hidratarse y distribuir los líquidos durante toda la jornada.

¿Cuáles son las señales de alerta?

Entre las señales que pueden advertir una deshidratación están la boca seca, orina más concentrada y oscura, cansancio, debilidad, mareos y cefalea.

También pueden aparecer estreñimiento, somnolencia y cambios en la atención o conducta.

Una señal especialmente preocupante es la aparición repentina de confusión mental, ya que puede corresponder a un delirium y requiere evaluación clínica.

Para prevenir el déficit de líquidos, la académica aconsejó ofrecer bebidas regularmente, utilizar recordatorios o alarmas y mantener agua al alcance de la persona mayor.

También se pueden incorporar distintas fuentes de líquidos, como agua, infusiones, sopas, frutas y verduras con alto contenido hídrico.

Durante los días más cálidos, además, se recomienda mantener ambientes frescos, evitar exposiciones prolongadas al calor y estar atentos a cambios en el estado general.

“Un vaso de agua ofrecido oportunamente, mantener los líquidos al alcance y reconocer cambios tempranos en el estado de una persona mayor son acciones simples que pueden contribuir a prevenir complicaciones”, concluyó Inostroza.

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