El verano trae sol, vacaciones y diversión, pero también aumenta el riesgo de lesiones comunes, como golpes de calor e insolación, especialmente en niños y adultos mayores.
Para evitarlas, es fundamental hidratarse constantemente, usar bloqueador solar, evitar el sol en horas punta y preferir ropa liviana y de colores claros.
Las actividades físicas sin preparación también provocan esguinces y torceduras. Un buen calentamiento y el uso de calzado adecuado ayudan a prevenir estos accidentes.
En piscinas o playas, las lesiones cervicales por zambullidas y los resbalones son habituales. Evita correr en superficies mojadas y respeta las zonas seguras.
Por último, cuida tu piel de quemaduras en superficies calientes y protege tu cuerpo de picaduras usando sandalias y repelente si estás en contacto con la naturaleza.