A simple vista, bailar una cueca puede parecer muy distinto a hacer ejercicio. Sin embargo, sus desplazamientos, giros y cambios de dirección exigen un trabajo coordinado de músculos y articulaciones.
El esfuerzo aumenta cuando a una cueca le siguen varias más, especialmente entre quienes mantienen poca actividad física durante el año y someten repentinamente al cuerpo a una exigencia mayor.
El académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y kinesiólogo Víctor Pérez explicó cuáles son las lesiones que pueden aparecer durante estas celebraciones.
“Las lesiones que más vemos son esguinces de tobillo, molestias en las rodillas, contracturas o sobrecargas musculares, dolores lumbares e incluso fascitis plantar o tendinopatías en quienes bailan muchas horas”, señaló.
Cómo prepararse antes de bailar cueca
Según las recomendaciones entregadas, realizar entre ocho y diez minutos de calentamiento puede ayudar al cuerpo a pasar progresivamente desde el reposo hacia la actividad física.
La preparación puede comenzar caminando o realizando movimientos suaves, para luego incorporar movilidad de tobillos, rodillas, caderas, espalda y hombros antes de comenzar con el baile.
También se pueden realizar pequeños desplazamientos, giros suaves y algunos pasos de cueca. El objetivo es evitar pasar directamente del reposo a movimientos rápidos y repetidos.
Otro punto importante es el calzado. Utilizar uno cómodo, estable y que no resbale puede ayudar a enfrentar de mejor manera los desplazamientos y cambios de dirección.
Pausas e hidratación durante Fiestas Patrias
Para quienes llevan tiempo sin realizar actividad física, la recomendación apunta a comenzar con una menor intensidad e incrementarla progresivamente, evitando exigir demasiado al cuerpo desde el inicio.
Además, resulta importante intercalar períodos de descanso, mantener una adecuada hidratación y prestar atención a las señales del cuerpo. Si aparece un dolor importante, la recomendación es detener la actividad.
“La idea de las Fiestas Patrias es pasarlo bien. Si uno prepara un poco el cuerpo y escucha sus límites, es mucho más probable que los recuerdos sean de buenos momentos y no de una visita a urgencias al día siguiente”, concluyó Pérez.