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Déficit de testosterona: la condición silenciosa que también puede afectar el corazón y el cerebro

Déficit de testosterona: la condición silenciosa que también puede afectar el corazón y el cerebro
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El déficit de testosterona suele asociarse únicamente a problemas relacionados con la salud sexual masculina. Sin embargo, especialistas advierten que esta condición también puede impactar el funcionamiento cardiovascular, metabólico y cognitivo, afectando significativamente la calidad de vida.

La disminución del deseo sexual continúa siendo uno de los principales motivos de consulta. No obstante, existen otros síntomas que suelen pasar desapercibidos o confundirse con consecuencias normales del envejecimiento o del estrés cotidiano.

Entre ellos destacan la fatiga persistente, el aumento de peso, los cambios de ánimo, los trastornos del sueño y las dificultades de concentración.

Los síntomas que muchos hombres suelen ignorar

Según explica Cristian Palma Ceppi, urólogo-andrólogo de Clínica Las Condes, se habla de hipogonadismo cuando los niveles de testosterona total disminuyen por debajo de los parámetros considerados normales.

“Se habla de hipogonadismo cuando la testosterona total cae por debajo de 300 ng/dL. Puede ser primario o secundario. Después de los 30 años, la testosterona desciende aproximadamente un 1% a 2% anual de forma normal”, señala.

El especialista advierte que muchas veces los síntomas aparecen de manera gradual y los pacientes no los identifican como una señal de alerta.

“Los síntomas del déficit de testosterona son insidiosos. Fatiga, cambio de ánimo y disminución del deseo. El hombre los atribuye al estrés, la edad o el trabajo”, explica.

Además del cansancio persistente, pueden presentarse disfunción eréctil, irritabilidad, pérdida de masa muscular, incremento de grasa abdominal, dificultades de memoria, apatía e incluso cuadros depresivos.

El impacto en el corazón y el cerebro

Los expertos alertan que el problema no se limita únicamente al ámbito hormonal o sexual.

De acuerdo con Palma, los niveles bajos de testosterona se asocian a una mayor presencia de factores de riesgo cardiovascular.

“La testosterona baja se asocia con mayor resistencia a la insulina y síndrome metabólico, dislipidemia, hipertensión arterial, mayor depósito de grasa visceral, inflamación crónica de bajo grado y mayor riesgo de eventos coronarios”, afirma.

Asimismo, la evidencia científica ha vinculado esta condición con alteraciones cognitivas, problemas de memoria, menor velocidad de procesamiento de información y un mayor riesgo de deterioro cognitivo.

“A medida que el hombre envejece, el déficit de testosterona y el deterioro cognitivo se potencian mutuamente”, agrega el especialista.

La importancia de los controles preventivos

Los especialistas recomiendan no normalizar síntomas como el cansancio constante, la pérdida de energía o las alteraciones del estado de ánimo.

Detectar el problema de manera temprana puede permitir intervenciones oportunas para mejorar la salud general y reducir riesgos futuros.

“Solicitar testosterona total entre las 8 y 10 de la mañana a partir de los 45 años, o antes si existen síntomas”, recomienda Palma.

Además, explica que factores como la obesidad, la diabetes tipo 2, la apnea del sueño y algunos medicamentos pueden acelerar la disminución de esta hormona.

Finalmente, destaca que el tratamiento no depende exclusivamente de fármacos. “El tratamiento no es solo farmacológico: ejercicio de fuerza, bajar de peso y sueño reparador tienen impacto demostrado sobre los niveles de testosterona”, concluye.

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