Con la llegada del invierno, muchas personas sienten una baja en su estado de ánimo.
El frío y la falta de luz solar pueden desencadenar la llamada depresión invernal, una forma de trastorno afectivo estacional que afecta especialmente en los meses más fríos.
¿Por qué afecta el invierno?
La menor exposición a la luz natural altera el ritmo circadiano y puede reducir la producción de serotonina, hormona clave en la regulación del ánimo. Esto provoca síntomas como tristeza persistente, cansancio, alteraciones del sueño y falta de motivación.
Claves para sobrellevarla
Aunque cada caso es distinto, existen estrategias simples que ayudan a mejorar el bienestar:
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Aprovechar la luz del día, incluso con cielos nublados.
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Realizar actividad física, idealmente al aire libre.
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Mantener rutinas estables para dormir y comer.
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Optar por una dieta equilibrada, con alimentos ricos en omega-3 y vitamina D.
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Buscar apoyo emocional en familia, amistades o profesionales.