Volver a la rutina suele traer consigo una sensación conocida: dificultad para levantarse, falta de concentración y una sensación constante de cansancio. Aunque muchas personas lo atribuyen al estrés o al exceso de trabajo, los especialistas advierten que cuando esta fatiga se mantiene durante semanas —incluso durmiendo bien— podría existir un desbalance físico detrás.
El doctor Eduardo Maddaleno Márquez, director médico de CLINI, explica que el agotamiento persistente muchas veces se relaciona con alteraciones bioquímicas que influyen en la energía, el estrés y la oxigenación del organismo.
“El error frecuente es pensar que el agotamiento es sólo emocional o falta de voluntad. Muchas veces hay un desbalance físico que se puede medir”, advirtió el especialista.
Tres indicadores clave que pueden explicar el cansancio
Desde la medicina clínica y nutricional, los especialistas identifican tres marcadores fundamentales que funcionan como un verdadero “tablero de control” del cuerpo: vitamina D, cortisol y ferritina. “Cuando uno o más están alterados, la energía se afecta”, explicó Maddaleno.
La vitamina D juega un rol importante en el sistema inmunológico y el estado de ánimo. Según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, cerca del 84 % de las mujeres chilenas entre 15 y 49 años presenta algún grado de deficiencia de este micronutriente, mientras que un 16 % tiene déficit severo.
El cortisol, conocido como la hormona del estrés, debería elevarse durante la mañana y disminuir en la noche. Cuando ese ritmo se altera pueden aparecer insomnio, cansancio diurno y dificultad para concentrarse.
Por su parte, la ferritina mide las reservas de hierro del organismo. Cuando estas disminuyen, el cuerpo se acerca a cuadros de anemia. “Cuando estas reservas están bajas, nos acercamos a la anemia, limitando la oxigenación de los tejidos y provocando una fatiga que ningún café puede quitar”, señaló el médico.
El error de “combatir” el cansancio con energéticas
Ante la fatiga persistente, muchas personas optan por más café, bebidas energéticas o suplementos, buscando recuperar energía rápidamente. Sin embargo, los especialistas advierten que esto solo puede ocultar el problema real.
“El abuso de energéticas o multivitamínicos tomados a ciegas no corrige un déficit específico. Puede dar una activación momentánea, pero no resuelve la causa”, advirtió Maddaleno.
Por eso, el especialista insiste en que la clave es medir antes de intervenir. “No basta con tomar un suplemento; hay que saber si el organismo lo necesita y en qué cantidad”, concluyó