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¿Duermes mal? Estos son los factores que deterioran el sueño y cuándo deberías consultar a un especialista

¿Duermes mal? Estos son los factores que deterioran el sueño y cuándo deberías consultar a un especialista
Dormir – Freepik

Dormir mal de manera ocasional puede ser parte de la rutina diaria. Una preocupación, una etapa de mayor estrés o un cambio de horario pueden alterar el descanso durante algunos días, pero cuando estas dificultades se mantienen en el tiempo pueden comenzar a afectar la salud y el funcionamiento cotidiano.

En Chile, los problemas relacionados con el sueño han generado un aumento en la búsqueda de evaluaciones especializadas, entre ellas la polisomnografía, un examen que permite analizar qué ocurre en el organismo mientras una persona duerme.

Este estudio se utiliza para identificar posibles trastornos del sueño, como la apnea obstructiva del sueño, aunque los especialistas advierten que no todas las dificultades para descansar corresponden necesariamente a una enfermedad.

Además, la demanda por este tipo de exámenes ha aumentado y las listas de espera pueden superar los tres meses, tanto en el sistema público como privado, debido al incremento de pacientes que requieren una evaluación más profunda.

Estrés, pantallas y hábitos que afectan la calidad del sueño

Uno de los factores que explican el deterioro del descanso está relacionado con el estilo de vida actual. La exposición constante a pantallas, las jornadas extensas y la dificultad para desconectarse pueden impedir que el cuerpo y la mente entren en una etapa adecuada de descanso.

La académica de la Universidad de Santiago y coordinadora del Programa de Especialidad de Neurología de la Facultad de Ciencias Médicas, Mérida Terán, explicó que existen muchas personas que presentan dificultades para dormir o mantener un descanso reparador.

“A nivel mundial muchas personas tienen dificultades para quedarse dormidas, despertares frecuentes o un sueño poco reparador”, señaló la especialista.

Según la neuróloga, uno de los principales problemas está relacionado con la forma en que las personas han extendido sus actividades durante la noche, manteniéndose conectadas incluso cuando ya deberían estar preparándose para dormir.

“Creo que uno de los grandes problemas es que hemos ido extendiendo artificialmente nuestro día. Estamos permanentemente conectados mediante el celular, computador, redes sociales, trabajo, mensajes. Muchas personas llegan a la cama, pero mentalmente siguen trabajando”, sostuvo.

A esto se suman otros factores como el sedentarismo, el estrés, comer muy tarde, el consumo de cafeína durante la tarde y el uso de alcohol, elementos que pueden afectar la calidad del sueño.

¿Cuándo una persona debería consultar por problemas de sueño?

No todas las noches de mal descanso requieren una evaluación médica. Según explica la especialista, existen situaciones puntuales que pueden alterar temporalmente el sueño, como períodos de alta carga laboral, preocupaciones familiares o cambios en la rutina.

Sin embargo, la señal de alerta aparece cuando el problema permanece durante un periodo prolongado y comienza a afectar las actividades durante el día.

Entre los síntomas que pueden indicar la necesidad de consultar se encuentran el cansancio constante, somnolencia durante la jornada, irritabilidad, dificultades de concentración y disminución del rendimiento.

La especialista recordó que dormir no significa que el cerebro deje de funcionar, sino que durante ese periodo ocurren procesos fundamentales para el organismo.

“Muchas personas piensan que cuando dormimos el cerebro simplemente se apaga, pero en realidad ocurre todo lo contrario. El sueño es un período de intensa actividad cerebral, en el que se producen procesos fundamentales para nuestra salud: se consolida la memoria y el aprendizaje, se regulan las emociones, se reorganizan distintas funciones cerebrales y se favorecen procesos de recuperación del organismo”, comentó.

Polisomnografía: el examen que permite estudiar qué ocurre mientras dormimos

La polisomnografía es uno de los estudios más completos para evaluar la calidad del sueño. Durante el examen se registran distintas funciones del cuerpo mediante sensores y electrodos.

El procedimiento permite analizar la actividad cerebral, las etapas del sueño, el flujo respiratorio, la saturación de oxígeno, la frecuencia cardíaca y los movimientos musculares.

En algunos casos, también incorpora registro en video para observar comportamientos o movimientos que ocurren durante la noche.

Aunque este examen es fundamental para determinados pacientes, la especialista señala que no todas las personas necesitan necesariamente una polisomnografía, ya que existen otras alternativas diagnósticas dependiendo de cada caso.

“Es importante que las listas de espera se gestionen con prioridad clínica y que, cuando se pueda, se utilicen alternativas diagnósticas como los estudios de sueño domiciliarios. La polisomnografía sigue siendo fundamental en determinadas situaciones, pero no todos los pacientes necesitan necesariamente el mismo estudio”, explicó.

De esta manera, los expertos llaman a prestar atención a las señales que entrega el cuerpo y consultar cuando los problemas para dormir dejan de ser episodios aislados y comienzan a afectar la calidad de vida.

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