Con la llegada del invierno y el aumento de la circulación de virus respiratorios como la influenza y el virus respiratorio sincicial (VRS), fortalecer las defensas del organismo se transforma en una de las principales preocupaciones. Aunque la vacunación y las medidas de autocuidado siguen siendo fundamentales, la alimentación también cumple un papel importante.
Especialistas explican que una dieta equilibrada aporta los nutrientes que el sistema inmune necesita para responder de mejor manera frente a distintos agentes infecciosos.
“Es fundamental entender que el sistema inmune no se fortalece de la noche a la mañana. Es un trabajo constante donde la alimentación juega un rol preventivo. Un cuerpo bien nutrido es un terreno mucho más resistente frente a los patógenos ambientales”, explicó Dana Bortnick, nutricionista de Clínica INDISA.
Los alimentos que no pueden faltar en invierno
Los expertos recomiendan incorporar alimentos ricos en vitamina C, zinc, vitamina D y Omega-3, nutrientes que participan en distintas funciones del sistema inmunológico.
Entre ellos destacan los cítricos y kiwis, fuentes de vitamina C, un antioxidante que puede ayudar a reducir la duración de un resfrío.
También aconsejan consumir legumbres y frutos secos, ya que aportan zinc, mineral clave para el funcionamiento de las células de defensa del organismo.
A esta lista se suman el ajo y la cebolla, que contienen compuestos con potenciales propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias, además de pescados grasos como el jurel y el salmón, ricos en Omega-3 y vitamina D.
La hidratación también cumple un rol clave
Otro aspecto que los especialistas consideran fundamental durante el invierno es mantener una adecuada hidratación, incluso cuando la sensación de sed disminuye por las bajas temperaturas.
“No es necesario beber solo agua fría; las infusiones de jengibre son excelentes porque poseen compuestos antiinflamatorios, mientras que los caldos de verduras caseros aportan minerales de fácil absorción. Mantenerse hidratado es lo que permite que nuestras defensas se movilicen por todo el cuerpo de manera óptima”, señaló Bortnick.
Además, recomiendan evitar el exceso de azúcares añadidos, reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y no realizar dietas restrictivas, ya que estos hábitos pueden afectar el aporte de nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.
La nutricionista enfatizó que ningún alimento por sí solo evita un resfrío, pero sí existe evidencia de que mantener una alimentación variada, equilibrada y suficiente favorece el adecuado funcionamiento del sistema inmune durante todo el año.