El verano invita a comer más liviano, y mantener una alimentación saludable es clave para sentirse bien con el calor.
Beber suficiente agua es fundamental. Idealmente, entre 6 a 8 vasos diarios, complementando con jugos naturales o infusiones frías sin azúcar.
Opta por frutas y verduras de temporada como sandía, melón, tomate o lechuga, que hidratan y aportan vitaminas.
Evita frituras y comidas pesadas. Prefiere preparaciones al horno, a la plancha o al vapor para sentirte liviano y con energía.
No te saltes comidas y mantén refrigerados los alimentos. Así te cuidas del calor y de posibles intoxicaciones.
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