Un pequeño bulto en la ingle de un niño que aparece mientras llora, hace fuerza o se mueve y luego desaparece durante el reposo puede llamar rápidamente la atención de sus padres.
Esta característica corresponde a uno de los principales signos de una hernia inguinal infantil, condición que se produce debido a un defecto anatómico presente desde el nacimiento.
El abultamiento suele ser blando y aparecer en la zona de la ingle. En algunos niños, además, puede extenderse hasta el escroto, según explican desde Clínica INDISA.
¿Por qué aparece una hernia inguinal en niños?
La condición se origina cuando un pequeño conducto que comunica el abdomen con la ingle no se cierra correctamente antes del nacimiento, dejando un espacio por donde puede desplazarse contenido abdominal.
Por este conducto puede deslizarse, por ejemplo, un segmento del intestino. En el caso de las niñas, el contenido de la hernia también puede corresponder, en algunas ocasiones, al ovario.
Contrario a una creencia que podría surgir entre los padres, la hernia no aparece porque el niño llore, haga fuerza o se mueva demasiado. El defecto anatómico ya existe previamente.
El llanto, la tos y determinados esfuerzos aumentan la presión dentro del abdomen, haciendo que el abultamiento sea más evidente. Cuando el niño vuelve a relajarse, este puede disminuir o desaparecer.
Precisamente por esa característica existe una recomendación práctica: tomar una fotografía del bulto mientras se encuentre visible para posteriormente enseñársela al pediatra o cirujano pediátrico durante la consulta.
La imagen puede resultar útil debido a que la hernia podría no encontrarse visible durante la evaluación médica, pese a que los padres la hayan observado anteriormente en el hogar.
¿La hernia inguinal infantil necesita cirugía?
Una vez realizado el diagnóstico, la hernia inguinal requiere tratamiento quirúrgico, debido a que el defecto anatómico que provoca su aparición no se corrige espontáneamente.
Según la información entregada por Clínica INDISA, masajes, fajas o medicamentos no permiten cerrar el conducto. La intervención quirúrgica busca precisamente reparar el defecto que permanece abierto.
En la mayoría de los casos, la cirugía es ambulatoria. Esto significa que el niño puede ingresar, someterse al procedimiento y regresar a su hogar durante la misma jornada.
Posteriormente, deberá respetar las recomendaciones entregadas por el equipo médico respecto al reposo y recuperación, además de asistir al correspondiente control postoperatorio.
El doctor José Miguel Herrera, cirujano pediatra de Clínica INDISA, explicó por qué resulta importante diagnosticar y tratar oportunamente esta condición.
“Detectar y tratar oportunamente una hernia inguinal es fundamental, ya que una de sus principales complicaciones es que la hernia se atasque o quede atrapada. Esto ocurre cuando el contenido que salió del abdomen no puede regresar a su posición normal. Si un segmento del intestino permanece atrapado durante un período prolongado, su circulación sanguínea puede verse comprometida y generar complicaciones que requieren atención urgente”.
Por ello, ante un aumento de volumen en la ingle que aparece con el llanto o esfuerzo y desaparece durante el reposo, la recomendación entregada es consultar oportunamente para determinar su causa.