El dolor en el pecho y la molestia que se extiende hacia el brazo se han instalado como algunas de las principales señales para reconocer un infarto. Sin embargo, en las mujeres el cuadro puede manifestarse de manera diferente, dificultando su reconocimiento oportuno.
En el marco del Mes del Corazón, que se conmemora durante agosto, el académico de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Talca, Marcelo Alarcón Lozano, explicó que “cuando ocurren eventos cardiovasculares, como por ejemplo el infarto, en los hombres el efecto es mucho más fuerte y evidente, con dolor en el pecho y eventualmente también en el brazo. En las mujeres, en cambio, los síntomas pueden ser más variados”.
Para explicar esta diferencia, Alarcón apuntó a factores fisiológicos propios de hombres y mujeres, y utilizó una comparación sencilla: “Si nosotros pensamos en el corazón como una casa y las venas como una cañería que lleva el agua, en general en los hombres, cuando ocurren eventos cardiovasculares como el infarto, se corta el agua por completo. La casa no recibe agua y, por lo tanto, el efecto es mucho más fuerte. En las mujeres, en cambio, no ocurre un sellado completo de esta cañería, sino una reducción del flujo”, explicó.
Según detalló, esta diferencia en la forma en que se presenta el evento cardiovascular puede contribuir a que las señales sean menos evidentes y, por lo mismo, más fáciles de confundir.
Signos de alerta
Entre las señales que pueden presentarse en las mujeres se encuentran el dolor en el pecho, molestia en la garganta, en los hombros, la espalda y los brazos, además de malestares estomacales, mareos, cansancio inusual, dolor de cabeza y sudoración. A diferencia de lo que suele asociarse a un infarto, estas manifestaciones pueden confundirse con molestias comunes y no necesariamente ser reconocidas como una señal de alerta cardiovascular.
En este sentido, el académico recalcó que una de las principales señales de alarma es que estas molestias persistan en el tiempo y no desaparezcan con el descanso. “Generalmente estos síntomas no son pasajeros. Si se mantienen en el tiempo, eso es un indicativo para acudir al médico”, recalcó.
La variedad de estas manifestaciones también puede contribuir a que las mujeres minimicen las molestias o las atribuyan a otras causas, retrasando la búsqueda de atención médica. Según explicó el docente, muchas veces continúan con sus actividades habituales pese a presentar señales que podrían estar relacionadas con un problema cardiovascular.
“Las mujeres están acostumbradas a que, frente a cualquier malestar o situación, siguen activas. Entonces, tienden a normalizar un dolor de estómago o un malestar en la espalda y siguen haciendo su vida normal. Por lo tanto, pasa mucho tiempo antes de que finalmente lleguen donde el médico”, sostuvo.
Además de reconocer las señales, Alarcón enfatizó la importancia de mantener hábitos que contribuyan a una buena salud cardiovascular, como realizar actividad física y mantener una alimentación saludable, evitando el consumo excesivo de grasas y alimentos ultraprocesados.
Finalmente, el experto llamó a familiares y personas cercanas a mantenerse atentos ante posibles señales de un evento cardiovascular, especialmente porque pueden ser minimizados por quienes las experimentan.