La rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) está generando inquietud sobre sus consecuencias en el mercado laboral. Un estudio de Pew Research Center reveló que 53% de los chilenos cree que la IA provocará una reducción de los empleos.
Esta percepción coincide con otros antecedentes recientes. El estudio Los Chilenos y el Trabajo, desarrollado por LEAS de la Universidad Adolfo Ibáñez y Mutual de Seguridad, encontró que 64% cree que la IA reemplazará muchos empleos en Chile durante los próximos cinco años.
Sin embargo, cuando la pregunta se refiere al propio puesto de trabajo, la cifra disminuye a 43%, mostrando una diferencia entre la percepción general sobre el mercado laboral y la preocupación por el empleo propio.
Pero la transformación tecnológica también presenta otra dimensión. Entre quienes ya utilizan chatbots para realizar tareas laborales, 65% considera que mejoraron su productividad. Además, el 30,2% de los encuestados utiliza estas herramientas frecuentemente para trabajar.
¿La IA puede convertirse en una herramienta de productividad?
Para DataScope, uno de los desafíos está en la disponibilidad y calidad de los datos.
Carlos Carvajal, cofundador y gerente de desarrollo de DataScope, explica que muchas operaciones todavía registran información en papel, planillas separadas o grupos de WhatsApp.
“Se habla mucho de si la IA va a reemplazar al técnico de mantención, pero en muchas plantas y faenas ese técnico todavía anota la falla en una hoja que alguien transcribe días después. Ninguna inteligencia artificial puede anticipar una falla que la empresa conoce tres días tarde”, sostiene.
A partir de este escenario, la compañía identifica algunos pasos para que la incorporación de IA se traduzca en productividad y no se limite solamente a la automatización de tareas.
El primero consiste en registrar la información donde ocurre, de modo que órdenes de trabajo, inspecciones o controles puedan completarse directamente en terreno.
El segundo apunta a reunir en un solo lugar la información de las distintas áreas, para contar con un historial completo de cada equipo y operación.
El tercero consiste en medir antes de automatizar, identificando cuánto demora cerrar una orden de trabajo o cuántas veces se repite una misma falla.
¿Qué papel cumple la capacitación?
El factor humano también aparece como un elemento relevante. El mismo estudio de Mutual de Seguridad y la Universidad Adolfo Ibáñez muestra que 77% de quienes utilizan IA en el trabajo aprendió por su cuenta.
En contraste, solo 16% recibió capacitación pagada por su organización, según los resultados citados en el estudio.
Para Carvajal, el debate no debería concentrarse únicamente en los empleos que eventualmente podría reemplazar la tecnología, sino también en las tareas que actualmente consumen tiempo de los trabajadores.
“La pregunta útil no es qué trabajos va a eliminar la IA, sino cuánto tiempo pierden hoy un técnico, un prevencionista o un inspector de calidad llenando papeles en vez de resolver problemas”, plantea.
El ejecutivo agrega que ordenar primero la información permitiría que la tecnología funcione como una herramienta para los trabajadores y no únicamente como una amenaza frente al empleo.