Con el calor del verano, mantener una piscina limpia se vuelve fundamental. No basta con echar cloro, hay que seguir pasos claves para evitar que el agua se vuelva turbia o peligrosa.
El pH del agua debe estar entre 7.2 y 7.6. Si se descontrola, el cloro pierde efecto y pueden aparecer algas o irritaciones. Revisarlo semanalmente es esencial.
El cloro debe mantenerse entre 1 y 3 ppm. Aplícalo por la noche y deja que actúe al menos 8 horas antes de volver a usar la piscina.
Limpiar con red a diario, pasar el barrefondo cada semana y cepillar las paredes evitará que se acumule suciedad y algas. El filtro debe funcionar entre 6 y 8 horas diarias.
Usar una lona para cubrir la piscina cuando no se usa es clave para mantenerla limpia y evitar la evaporación.