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Migraña: las señales que indican cuándo un dolor de cabeza requiere tratamiento

Migraña: las señales que indican cuándo un dolor de cabeza requiere tratamiento
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La migraña puede ir mucho más allá de un dolor de cabeza ocasional. Cuando las crisis aumentan en frecuencia o intensidad, pueden afectar el trabajo, los estudios, la vida familiar y las actividades cotidianas.

El neurólogo de Clínica INDISA, Dr. Alberto Millar, explica que migraña y jaqueca corresponden al mismo cuadro, mientras que cefalea es el concepto general utilizado para referirse al dolor de cabeza.

Existen más de 300 tipos de cefaleas descritos. La migraña pertenece al grupo de las cefaleas primarias, donde no se identifica una causa específica que explique directamente el dolor.

¿Cuándo una migraña requiere mayor atención?

Las crisis de migraña pueden extenderse entre cuatro y 72 horas y presentar síntomas como náuseas, vómitos y sensibilidad frente a la luz o los ruidos.

El dolor puede concentrarse en un lado de la cabeza, presentar un carácter pulsátil, empeorar con el esfuerzo y alcanzar una intensidad moderada o severa.

“Cuando el dolor es severo, la persona puede no ser capaz de realizar su vida habitual. Ese impacto en las actividades diarias es uno de los elementos que debemos considerar al evaluar el tratamiento”, señala el especialista.

Uno de los aspectos fundamentales de la evaluación médica consiste en determinar si se trata de una cefalea primaria o secundaria, ya que estas últimas pueden relacionarse con traumatismos, infecciones, hemorragias u otras enfermedades.

Por eso, la historia clínica y el examen médico permiten buscar posibles “banderas rojas” que hagan necesario descartar condiciones de mayor gravedad.

Cuándo se considera un tratamiento preventivo

El tratamiento preventivo puede evaluarse cuando una persona presenta más de tres crisis de migraña al mes, aunque también importa cuánto duran y qué nivel de discapacidad provocan.

“Puede haber pacientes que tengan una sola crisis, pero que sea tan larga o severa que igualmente justifique iniciar un tratamiento preventivo”, explica el Dr. Millar.

El objetivo es reducir la frecuencia de las crisis y mejorar la calidad de vida, evitando además que el cuadro evolucione hacia una migraña crónica.

Se considera migraña crónica cuando existen más de 15 días de dolor de cabeza al mes durante tres meses, con al menos ocho jornadas que correspondan a migraña.

El riesgo de automedicarse

El consumo excesivo de medicamentos para controlar el dolor también puede convertirse en un problema. Esta situación puede provocar una cefalea por sobreuso de medicamentos.

Como referencia general, utilizar analgésicos o antiinflamatorios más de 15 veces al mes, o medicamentos combinados o triptanes más de 10 veces mensuales, puede aumentar este riesgo.

“La migraña no tiene cura, por lo que tenemos que plantear estrategias realistas y adecuadas para cada paciente. No se trata de ir cambiando de medicamento cada vez que una crisis no responde”, advierte el neurólogo.

Actualmente existen distintas alternativas preventivas, incluidos algunos medicamentos utilizados originalmente para otras condiciones. La elección depende de las características de cada paciente y debe realizarse bajo indicación médica.

Estrés, sueño y alimentación: posibles desencadenantes

Entre los factores que pueden favorecer una crisis aparecen el estrés, los cambios en el sueño y saltarse comidas. El especialista destaca que tanto dormir menos como hacerlo más de lo habitual puede desencadenar episodios.

“El estrés es uno de los desencadenantes más importantes. Muchas veces no podemos evitar aquello que nos estresa, pero sí podemos incorporar actividades que nos ayuden a manejarlo mejor, como hacer ejercicio, descansar o tener espacios de recreación”, explica Millar.

En cuanto a la alimentación, productos como chocolate, queso o embutidos pueden actuar como desencadenantes en algunas personas, pero no existe una regla general que obligue a eliminarlos de la dieta.

Las hormonas también pueden influir. Desde la pubertad, la migraña se vuelve considerablemente más frecuente en mujeres y algunas pacientes presentan crisis asociadas a la menstruación.

Frente a dolores de cabeza frecuentes, intensos o que interfieren con las actividades habituales, la recomendación entregada por el especialista es consultar para establecer el diagnóstico y definir un tratamiento adaptado a cada paciente.

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