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No siempre duele el pecho: los síntomas silenciosos que podrían alertar de un infarto

No siempre duele el pecho: los síntomas silenciosos que podrían alertar de un infarto
Infarto – Freepik

Cuando se habla de un infarto al corazón, la mayoría de las personas lo asocia de inmediato a un intenso dolor en el pecho.

Sin embargo, esa no siempre es la forma en que se presenta. En algunos casos, las primeras señales son más sutiles o incluso poco habituales, lo que puede retrasar la búsqueda de atención médica y disminuir las posibilidades de recibir un tratamiento oportuno.

Cuando el corazón engaña

Uno de los principales desafíos es que estas manifestaciones suelen confundirse con molestias de otro origen. “Un dolor que se irradia hacia la mandíbula, el cuello o la espalda; molestias en la boca del estómago, náuseas, dificultad para respirar, sudor frío o una fatiga intensa y repentina pueden corresponder a un infarto, aunque muchas personas los atribuyen a una indigestión, una contractura muscular, el estrés o el cansancio”, explica el doctor Jesús Gómez, especialista de Cordillera Interclínica.

Incluso, algunos pacientes describen una intensa sensación de angustia o de que “algo no está bien”, aun cuando no presentan un dolor evidente. Si ese malestar aparece de forma repentina, persiste durante varios minutos o se acompaña de otros síntomas, es importante acudir sin demora a un servicio de urgencia.

“Lo que más nos preocupa es que muchas personas no relacionan estas molestias con un problema del corazón. Piensan que se trata de una indigestión, un dolor muscular o simplemente cansancio, y esperan a que pase. Esa demora puede hacer que el infarto siga avanzando y aumentar el riesgo de complicaciones”, señala el doctor Gómez.

Amenaza vigente

Según información del grupo Interclínica, que cuenta con siete centros de salud en cinco regiones del país, los ingresos por infarto al corazón disminuyeron un 16% durante el primer semestre de 2026, en comparación con igual período del año anterior. Las mayores bajas se registraron en Tarapacá Interclínica, en Iquique (-44%), seguida por Cordillera Interclínica, en Santiago (-20%), y Los Carrera Interclínica, en Quilpué (-13%). En tanto, San José Interclínica, en Arica, mostró un aumento de 86%, mientras que Los Leones Interclínica, en La Calera, registró un alza de 6%.

“Los infartos siguen siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad. El desafío es reconocer sus síntomas y actuar con rapidez, porque cada minuto sin tratamiento aumenta el daño que sufre el músculo cardíaco y empeora el pronóstico. Ante un malestar repentino e inusual, especialmente si se acompaña de falta de aire, sudor frío o aparece durante un esfuerzo físico, lo más seguro es acudir de inmediato a un servicio de urgencia”, señala el especialista de Cordillera Interclínica.

Factores de riesgo

Si bien la edad y los antecedentes familiares influyen en el riesgo cardiovascular, una parte importante de los infartos está relacionada con factores que pueden prevenirse o controlarse, como la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad y el estrés mantenido en el tiempo.

Muchas personas desconocen que viven con estas condiciones porque pueden desarrollarse durante años sin provocar síntomas evidentes. “Con frecuencia atendemos pacientes que descubren recién durante un infarto que tenían la presión arterial elevada, diabetes o alteraciones importantes del colesterol. Los controles preventivos permiten detectar estos factores antes de que produzcan consecuencias graves y ofrecen una oportunidad concreta para cambiar el pronóstico”, afirma el doctor Andres Triana, Cardiólogo de Los Leones Interclínica.

El especialista agrega que mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regular, evitar el consumo de tabaco, moderar el alcohol, dormir adecuadamente y controlar periódicamente la presión arterial, la glicemia y el colesterol son medidas que reducen significativamente el riesgo de sufrir un infarto.

Tan importante como adoptar estos hábitos es saber cómo actuar frente a una emergencia. Tener identificado el servicio de urgencia al que acudir y evitar perder tiempo buscando alternativas puede marcar una diferencia cuando cada minuto cuenta.

“Frente a un infarto no hay espacio para esperar a que los síntomas desaparezcan ni para improvisar. Saber dónde consultar y actuar de inmediato puede influir en la evolución del paciente. Prepararse no significa vivir con temor, sino estar listo para responder con rapidez cuando el tiempo puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y otra con mayores secuelas”, concluye el doctor Triana.

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