El Parkinson afecta a una de cada cien personas mayores de 60 años y su prevalencia aumenta con la edad, especialmente en mayores de 80. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2030 habrá cerca de 12 millones de pacientes en el mundo.
Aunque esta enfermedad no tiene cura, detectar síntomas tempranos permite iniciar tratamientos oportunos que mejoran la calidad de vida. En ese contexto, especialistas advierten sobre señales poco conocidas que pueden aparecer antes del diagnóstico.
El Dr. Julio Salazar, neurólogo de clínicas RedSalud, explicó que el Parkinson no solo afecta el movimiento, sino también el sueño, el ánimo, la mente y la conducta. En esa línea, enfatizó que algunos síntomas no motores pueden anticiparse a los signos clásicos.
Uno de los más relevantes es el Trastorno Conductual del Sueño REM, que provoca que las personas actúen sus sueños mediante gritos, golpes o movimientos bruscos durante la noche, debido a una falla en el control muscular.
A este síntoma se suman otros como la pérdida del olfato, el estreñimiento, la ansiedad y la depresión. Aunque son inespecíficos por separado, en conjunto deben motivar una evaluación médica oportuna.
La edad es el principal factor de riesgo, junto a la exposición a pesticidas y herbicidas. Además, el tratamiento precoz y la adopción de hábitos saludables permiten preservar la autonomía y mejorar la evolución de la enfermedad.