Dato Practico

¿Puede una barra de proteína reemplazar una comida?

¿Puede una barra de proteína reemplazar una comida?
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Son prácticas, caben en cualquier bolsillo y prometen energía, saciedad y músculo. Las barras de proteína se han posicionado con fuerza en la rutina diaria, en la mochila de un estudiante, en el escritorio de una oficina o como “salvavidas” después del gimnasio.

Esta popularidad, que ha aumentado gracias a la publicidad y a las diversas marcas que hay en el mercado, ha traído como consecuencia que algunas personas las utilicen como una comida rápida “saludable” que reemplace el almuerzo o una comida principal, por lo que lo primero que debiésemos preguntarnos es ¿realmente son una buena alternativa para reemplazar un almuerzo?

La respuesta, señala el nutricionista y académico de la Universidad Andres Bello, Javier Maruri, es “no”.

Pero como siempre en nutrición, merece un poco más de análisis. Para empezar, asegura el especialista, no todo lo que dice proteína es saludable. Uno de los principales problemas es asumir que todas las barras son iguales.

“Mientras algunas están formuladas con un perfil nutricional relativamente equilibrado, otras contienen altos niveles de azúcares, grasas saturadas o aditivos, acercándose más a un dulce que a un alimento funcional. La publicidad destaca la palabra “proteína” en grande, pero el consumidor rara vez invita a mirar el detalle y ese es un aspecto clave, no basta con que tenga proteína, importa todo lo demás que viene con ella”, reflexiona.

Complejidad nutricional

Ahora, si pensamos en reemplazar un almuerzo u alguna comida principal, tampoco es tan fácil.

“Un almuerzo equilibrado no es solo una fuente de proteínas, sino una combinación de nutrientes, carbohidratos que entregan energía, grasas saludables, fibra, vitaminas y minerales que permiten que el cuerpo funcione correctamente”, aclara Maruri. “Una barra, por muy completa que parezca, difícilmente logra replicar esa complejidad nutricional”, agrega.

Cuándo recurrir a ellas

La siguiente pregunta entonces es, para quién o cuándo tiene sentido utilizarla. “Pueden ser útiles en personas con mayor demanda de este macronutriente, como quienes realizan actividad física frecuente, especialmente entrenamiento de fuerza o alta intensidad. En esos casos, funcionan bien como colación rápida, por ejemplo, después de entrenar”.

Pero incluso en ese escenario, no son indispensables. “Una alimentación bien planificada puede cubrir perfectamente los requerimientos sin necesidad de recurrir a estos productos. En personas sedentarias, en cambio, su consumo frecuente puede significar un aporte calórico innecesario, sin mayores beneficios”.

Sobre la cantidad recomendada, explica que no existe una medida universal. No hay una regla de “una barra al día” que aplique para todos, por lo que, una alimentación balanceada sigue siendo la clave.

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