Sentir dolor muscular después de entrenar es normal, especialmente si trabajaste músculos poco acostumbrados o aumentaste la intensidad del ejercicio. Este malestar suele aparecer entre 12 y 72 horas después del esfuerzo físico.
Para aliviarlo, es recomendable mantener una actividad física suave, como caminar o hacer estiramientos ligeros. Esto ayuda a mantener la circulación activa y acelera la recuperación sin forzar el cuerpo.
El uso de frío durante las primeras horas ayuda a disminuir la inflamación muscular. Pasado ese tiempo, aplicar calor puede relajar las fibras musculares y reducir la sensación de rigidez.
No olvides hidratarte bien y dormir lo suficiente. Tomar agua en cantidad adecuada y descansar al menos ocho horas permite que el cuerpo se recupere de forma natural y efectiva.
Y si el dolor se vuelve muy intenso o no mejora con el tiempo, es importante hacer una pausa. Escuchar al cuerpo evita que una molestia leve termine convirtiéndose en una lesión más seria.